Ramírez Marín presenta marca “Sabor a Mérida” pero hace una excepción con el mondongo

El candidato para la alcaldía de Mérida, Jorge Carlos Ramírez Marín, presentó la marca “Sabor a Mérida”, en una estrategia en conjunto con empresarios yucatecos para potencializar los sabores de la ciudad con su gastronomía y sus destinos turísticos.

“Mérida será la capital mundial de la educación, formación y capacitación en materia de turismo”, anunció el aspirante del PRI y PRD.  Para ello se creará la Academia de Turismo de Mérida que tendrá convenios con las más prestigiadas instituciones de todo el mundo.  “La academia contará con programas de estudios que abarquen toda la gama de profesionalización que es requerida por el sector, desde especialistas en mercadotecnia, publicidad turística, plataformas digitales, personal operativo, guías de turismo, personal administrativo e incluso especialistas en finanzas en materia de turismo”, aseguró Ramírez Marín.

Sabor en los mercados

Precisamente, Ramírez Marín inició su campaña electoral en un mercado con el objetivo de resaltar la cultura de estos lugares y lo que representa para la ciudad. Ese día estuvo en el mercado de Santa Ana, pero es común ver al senador con licencia comiendo en el Bazar García Rejón en el centro de Mérida. Asimismo, invitó al líder nacional de su partido, Alejandro Moreno Cárdenas a comer en el mercado de la Colonia Alemán.

“Hay que rescatar a los mercados, hacerlos llamativos, olorosos, coloridos”, dijo mientras se tomaba un jugo de naranja en medio de los visitantes en Santa Ana y rodeado por algunos representantes de los medios de comunicación. -¿Cómo qué olorosos? -, se le cuestionó. “Esto que estás oliendo no es comida, este olor es de desechos descompuestos por que el sistema de drenaje no sirve, no le dan mantenimiento y eso lo tenemos que solucionar”, añadió el político que busca ocupar el Palacio Municipal de la calle 62. “Tenemos que hacerlos atractivos para que los estadounidenses que vinieron a vivir a Mérida vengan a comer para acá. Te aseguro que para ellos es más atrayente venir a comer a estos lugares al aire libre que encerrados en aire acondicionados”, dijo con las pausas respectivas mientras tomaba su jugo. “Esto es buenísimo, es vitamina C”, exclamaba.

Pero no todos los sabores…

En su campaña política, una y otra vez, Ramírez Marín hace alarde a su carácter yucateco. A los recuerdos que guarda mientras daba sus primeros pasos en la política  y en las calles de la blanca Mérida. Habla del salbute, del panucho, de cómo son condimentados, que llevan estos manjares yucatecos y también lo que no debe llevar pero el candidato hace una excepción. “Si hay algo que detesto en este mundo es el mondongo”, dijo ante la sorpresa de sus interlocutores.  “En todos lados les gusta, yo no se porque a la gente le encanta tanto el mondongo, yo creo que lo odiaba porque mi abuelita que obligaba a comerlo”, rememoró Marín.  

El aspirante para la presidencia municipal de la capital yucateca buscó no quedar atrapado en la grasa del mondongo y siguió hablando de la importancia de rescatar los mercados. “Ellos han pasado una época muy difícil, detrás de esas cortinas hay pequeños productores, negocios familiares”, describió el político. “Pero muchos de ellos han cerrado, en Santa Ana, en Santiago. Algunos lo hicieron definitivamente o sólo abren los fines de semana”, dijo. “Nos tienen que importar ellos, estamos en la idea de vender una Mérida con oportunidades y para todos, que cuando lleves a tus hijos a comer, lo hagan en un lugar seguro, con baños limpios”, aseveró Ramírez Marín antes de escucharse el sonido que generan las últimas gotas del vaso que recorren el popote que marcan el fin de la bebida.

El mejor día para Mérida en más de un año

Este miércoles la ciudad de Mérida amaneció con su calor característico, toda vez que se disipara los efectos del último frente frío que entró a la región. Con la puesta al sol marcada por el nuevo horario, se despertaron los adultos mayores, quienes salieron de sus hogares para ir a 16 diferentes lugares en la primera jornada de vacunación ante la amenaza del COVID-19.

Las colas se empezaron a formar desde temprano aunque la autoridad había reiterado que los centros de vacunación iban abrir sus puertas a partir de las 8 de la mañana. Llegò el esperado momento y uno a uno fue pasando junto con sus familiares para que le colocaran el biológico en uno de sus brazos. Así inició este miércoles una historia de esperanza en la ciudad blanca.

Cada persona vacunada representaba una historia diferente. Sin embargo, dos adultos mayores que tienen 51 años de relatos compartidos, sumaron una página más. Miguel Salazar y Marìa Solís son un matrimonio que ya cuentan con hijos y nietos. Él tiene 73 y ella 68 años de edad. Este día, quizás recordaron la frase que le pudo haber dicho el sacerdote que los casó hace más de medio siglo :”En las buenas y en las malas, hasta en la enfermedad”. Bajo ese recuerdo, ambos entraron a la Escuela Superior de Artes de Yucatàn y salieron con la primera dosis del laboratorio Astrazeneca.

Después de esta pareja de ancianos, salió Manuel de Atoche, un ciudadano que cuenta con más de ochenta años de edad. “Aquì vine con mi guardiana, con mi hija”, dijo orgulloso mientras explicaba cómo fue el proceso de vacunación.

Transcurrìa el dìa y no se conocía reporte alguno de alteración. El primero de 13 dìas de vacunación en Mérida seguía su curso tal como lo habían proyectado las autoridades. Luego, se conoció que en el norte de la ciudad de Mérida, específicamente en el Centro de Convenciones Siglo XXI, se había reportado una aglomeración de adultos mayores y por supuesto, un poco de descontento. Entretanto, en el sur, el gobernador del estado, Mauricio Vila Dosal, ofrecía una versión de lo que ocurrió. “Tenemos el reporte que allí fueron más personas pero agregamos tres células más de vacunación y ya con las horas se debe estabilizar”, dijo el jefe del ejecutivo yucateco.

En la misma entrevista en la que Vila Dosal dijo estas palabras, un connotado cronista de la ciudad le hizo referencia a una publicación por redes sociales, en la que el Coordinador de los Programas Federales en Yucatán, Joaquìn Díaz Mena, estaba invitando a las personas a abandonar el recinto de exposiciones para que fueran a una estación militar para seguir con el proceso de inmunización. “No podemos llevar a la gente del norte de la ciudad hasta la 42 Sur”, respondió el político en tono de queja.

Vila Dosal también dijo que el objetivo es vacunar a 13 mil personas por jornada, mientras que en cada centro se deben suministrar de seiscientas a mil dosis. “Para evitar lo que está ocurriendo en otros estados del país, les estamos mostrando el vasito lleno a la persona, luego le jeringa llena y después de haber puesto la vacuna, les volvemos a mostrar la jeringa”, explicó el mandatario.

Transcurrieron las horas y no se conoció otro sobresalto. Mèrida, la ciudad con más población en Yucatán y donde se concentra más del 80 por ciento de las operaciones comerciales, comenzaba a inmunizar a sus “abuelitos”. Fue el mejor día en la lucha contra el enemigo invisible, después de que el 13 de marzo de 2020 se registrara el primer caso de coronavirus.

“LA PANDEMIA NO HA SIDO UN CASTIGO DE DIOS”

Hoy el sol no salió temprano, la mañana tenía un tono gris que hacía recordar la lluvia de la noche anterior. El centro de Mérida comenzaba su tercera jornada del Plan de Movilidad Urbana que implementó el Gobierno de Yucatán para disminuir los casos de coronavirus. Pero esta mañana tenía algo diferente en la rutina inerte de los últimos seis meses: Habían personas a la espera que la catedral San Ildefonso abrieran sus puertas por primera vez desde el pasado 19 de marzo.

La primera en la fila era Rosa María Barrera Márquez, una yucateca que mostraba un semblante que denotaba tristeza y que  se había apostado en la reja de la entrada desde las 6 de la mañana. “Una felicidad entrar en la casa de Dios que hace rato que no venimos porque esta triste mi alma debido a que se murió mi hijo y vengo a pedir por él”, dijo con tono desconsolado. ”Por un accidente murió mi hijo joven sano, saludable se fue mi hijo”, agregó.

La fila de las personas que buscaban reencontrarse con el Cristo de grandes dimensiones que reposa en el fondo de la catedral meridana estaba conformada en su mayoría por adultos mayores, aunque a ellos se les había pedido que se quedaran en sus hogares debido a que son considerados población de riesgo ante el peligro del coronavirus. “Mucha alegría, mucha paz”, dijo en el sitio Beatriz Echazarreta. “Aunque todos los días escucho misa por celular o por televisión no he dejado de rezar”, espetó.

A las ocho de la mañana se realizó la tan esperada apertura del templo. Los fieles tenían que portar cubrebocas y fueron entrando uno por uno para mantener la sana distancia, pero antes fueron rociados con sanitizante en la entrada.l

A la cita religiosa también acudieron autoridades del estado y del municipio. La primera en ocupar un lugar en el banco de la primera fila fue la Secretaria de Gobierno, María Fritz Sierra, quien estuvo acompaña por el sub-secretario de Gobernación y Asuntos Religiosos, Víctor Hugo Lozano Poveda. Luego, hizo su ingreso, el alcalde de la capital, Renán Barrera Concha.

 Durante la homilía, el Arzobisbo de Yucatán, Moseñor Gustavo Rodríguez Vega, aclaró que la pandemia del COVID 19 no obedeció a un acto de ira del creador. “No ha sido de ninguna forma castigo de Dios ya lo hemos dicho y lo repetimos categóricamente no es un castigo de Dios pero sí ha sido una gran oportunidad para volver a Dios, ha sido una gran oportunidad para volver al prójimo”, dijo el alto jerarca de la iglesia católica en el estado. “Es motivo de gran alegría para muchos fieles que estaban ansiosos por querer ver presencialmente la misa y recibir la comunión también es de mucha alegría para los sacerdotes ver las puertas abiertas de nuestros templos”, dijo el prelado, quien felicitó a las autoridades por las decisiones tomadas durante la pandemia y por aguantar las críticas. El Arzobisbo agregó que muchos de los cuestionamientos hacia las decisiones del Gobierno o del Ayuntamiento, fueron impulsados por la ignorancia o el desconocimiento que se tenía sobre esta nueva enfermedad.

Ostia en la mano

La comunión fue entregada en las manos de los católicos, de esos pocos que se acercaron a comulgar por tener más de seis meses sin cumplir con el sacramento de la confesión. Asimismo, la paz entre los 60 fieles que ocuparon los bancos distanciados de la catedral fue a través de señas o pequeñas genuflexiones y sin contacto físico.