Greivis Vásquez: “Campazzo se va a establecer en la NBA”

Greivis Vásquez estaba destinado a recibir el testigo como embajador del baloncesto suramericano en la NBA, luego que Emmanuel Ginobili decidiera poner un punto final a su carrera. No obstante, una lesión en el tobillo cambió el destino e incluso el venezolano tuvo que alejarse de los tabloncillos antes del argentino, quien permaneció en San Antonio con más de 40 años de edad. Ahora, esa distinción puede recaer sobre otro argentino, el base suplente de los Nuggets de Denver, Facundo Campazzo.

Campazzo llegó este año a la NBA tras un paso exitoso por la Liga Española, donde brilló con la camiseta del Murcia y posteriormente se convirtió en una estrella con el prestigioso Real Madrid, donde compartió con excelsos jugadores internacionales como Felipe Reyes, Rudy Fernández, Sergio Llul y con el propio Luka Doncic, quien dio el salto a Estados Unidos, dos años antes que Campazzo.

Pues, el paso que dio el base argentino es comprendido por el venezolano Vásquez, quien jugaba la misma posición y quien también tenía etiqueta de estrella antes de llegar a lo que es conocido como “la mejor liga del mundo”. “Yo tuve la diferencia que crecí en el sistema americano, incluso los medios estadounidenses no me veían como un jugador internacional sino sólo hacían referencia a mi nombre”, dijo el caraqueño al recordar su transición de ser el jugador principal de la Universidad de Maryland a su primer año en la Liga con los Grizzlies de Memphis. “Lo importante de todo ese proceso es que tenía una experiencia importante en Estados Unidos donde yo formaba parte de un nicho de la cultura americana, porque cumplí los pasos de ese país, tuve esa aceptación de jugador americano”, agregó el jugador que repartió 704 asistencias en la campaña 2012-2013.

Al hablar de Campazzo, Vásquez no duda que el argentino tendrá una larga carrera en la NBA y que se establecerá con Denver o con cualquier otro equipo, pero aclara, que todo forma parte de un proceso. “Yo esperaba que tuviera un rol protagónico en Memphis pero te tienes que adaptar con trabajo y constancia”, dijo el jugador que portó el número 21 en su paso por varios equipos de la NBA. “Me iban a bajar G-League, la sucursal de Memphis pero ese día se lesionó Mike Conley y mi vida cambio, aproveché esa oportunidad y luego formé parte de la rotación del entrenador Lionel Hollins, a quien no le gustaba mi juego, él desde un principio dijo que quería un piloto más atlético”, rememoró.

Al analizar el comienzo de su correligionario suramericano, el venezolano confía en el talento del número 7 de los Nuggets. “Campazzo es un jugador fuera de serie, todo es cuestión de tiempo”, respondió el ex jugador de los Raptors de Toronto al comparar el arranque de Campazzo con los Denvers y su fructífera carrera con el Real Madrid. “Son dos atmosferas diferentes, dos torneos distintos”, precisó Vásquez. “La NBA es autónoma, este año cuando termine va a jugar más juegos que dos temporadas en Europa”, agregó.

Al tiempo, Vásquez, cuyo número fue retirado en la Universidad de Maryland, confió que Campazzo va a terminar teniendo un rol importante en la liga que en la actualidad es dominada por figuras como Lebron James, Kevin Durant y Giannis Antetokoumpo. “Para mi es cuestión de tiempo, no tengo la duda de que se vaya a establecer en la NBA. En Denver cumple un rol especifico, que él tiene que jugar”, prosiguió Vásquez. “Ahora su rol es darle descanso a uno de los mejores anotadores de la Liga, como Jamal Murray (19,1 puntos por partido en la 2020-2021) y estoy seguro que él lo entiende”, profirió.

Facundo no puede dejar de ser Campazzo

Desde que abandonó la capital española para llegar hasta la fría ciudad de Denver, en el estado de Colorado, los medios argentinos han hecho un seguimiento acucioso del día a día del base suramericano. Algunas de las notas periodísticas asoman cierta inconformidad con los minutos en la duela por noche del jugador del puesto 1. Mientras, que también en reiteradas ocasiones, repiten en todas las redes sociales las jugadas espectaculares del ex jugador del Madrid con una asistencia por debajo de las piernas del rival o cuando también hace los pases por la espalda. A juicio de Greivis, esos gestos no desagradan al tradicional espectador de la NBA, al contrario, apunta que eso forma parte de su sello que lo llevó al mejor baloncesto del mundo. ”Para que llegue un jugador internacional a la NBA y que no haya pasado por el sistema americano quiere decir que es muy bueno y no puede perder su personalidad”, subrayó el también ex ,miembro de la selección de Venezuela que participó en el preolímpico de Mar del Plata 2011. “Yo soy participe de que tú no puedes cambiar tu personalidad, pero sí tienes que ser precavido. Él (Mike Malone, entrenador de Denver) no le quiere cambiar nada, Él quiere que sea Campazzo, el jugador alegre, extrovertido”, describió.  

Al tiempo, el venezolano tuvo palabras de elogio hacia el entrenador de Campazzo con Denver. Esto, al recordar que cuando Vásquez jugó con los Kings de Sacramento en parte de la temporada 2013-2014, lo hizo bajo la dirección del referido coach. “Mike Malone es un batallador, es una gran persona, es una persona honesta, es un entrenador defensivo con mucha experiencia en la NBA”, respondió sin titubeos. “Si yo tuviera un equipo me gustaría que mi entrenador fuese Malone”, remató.

Próximos talentos suramericanos

Vásquez no escapa al tema de la disminución de jugadores suramericanos en la NBA y la irrupción masiva de jugadores africanos que se han convertido en una nueva fuerza extranjera en los tabloncillos de Estados Unidos y Canadá. “Debemos reformar la estructura, llevarlo un poco más el baloncesto Fiba al básquet de Estados Unidos. En el Sur de América hay mucho talento, pero debemos desarrollarlo, debemos acercarlo. Si no le enseñas a abrir ese campo, esa mentalidad, no necesitas competir con los mejores en los torneos internacionales, porque ya lo estás haciendo”, opinó Vásquez al marcar las diferencias entre la NBA y el resto de la competencia internacional. “Ahí tienes a Milos Teodosic, el tipo es un Dios en Europa y lamentablemente en la NBA no le fue bien”, concluyó.

La leyenda de Diego Armando Maradona se escribió en México

Para bien o para mal el nombre de Diego Armando Maradona pasará a la historia tras registrarse su fallecimiento este miércoles a los 60 años de edad, al sufrir un infarto. Su nombre es sinónimo de controversia al poder reunir tantos adjetivos tan disímiles. De acuerdo con los especialistas del balompié, el argentino fue un Dios, un ídolo, un genio, un artista, extraordinario, un héroe;  mientras que fuera del engramado fue villano, polémico, una persona de excesos y que se rodeó de gente con poder pero que no precisamente representaban el bien.

Las reacciones de famosos, deportistas, líderes del mundo, incluso gobernantes mexicanos se hicieron sentir en las redes. En su natal Argentina, se decretaron tres días de luto. Para el periodista deportivo de la nación suramericana, Alejandro Pérez, con Maradona se muere un sentir argentino. “Se muere una parte de la argentinidad, podríamos decir. Maradona es un símbolo de los argentinos porque representaba mucho de lo que somos con sus virtudes, por supuesto pero también con sus errores, contradicciones con lo bueno y lo malo”, dijo el comunicador con muchos años de experiencia en los medios de comunicación.

No solo para los argentinos, Maradona fue la representación del sueño de todo niño que tiene una pelota de fútbol en sus pies y que anhela ser una estrella mundial.  “Por eso trascendió de los límites de lo humano para que igual que Carlos Gardel es una unidad de medida. En Argentina, si vos sos muy bueno en algo, sos Gardel o sos Maradona, significa ser lo máximo”, explicó Pérez con relación al impacto de la personalidad de Maradona en el día a día de los argentinos.

Maradona comenzó a tejer su leyenda con Argentinos Juniors y luego llegó al Boca Juniors, el equipo más popular del cono sur de América.Guillermo Narvarte, quien perteneció a la organización xeneize pero en la disciplina del baloncesto, también se refirió al impacto de la muerte del “10”. Este entrenador acotó que Maradona puede tener dos evaluaciones que van ligada con el tiempo: el jugador y la figura que fue después. “La verdad es un día triste, no solo por el boca Juniors es que Maradona era un ídolo nacional”, explicó el ex entrenador del equipo del Bica Juniors en la disciplina de baloncesto. “Mas allá de que las nuevas generaciones no lo vivieron no lo disfrutaron y quizás lo confunden y la actualidad era el post jugador. Mi hijo habla de Messi por ejemplo y lo que vio fue el post jugador, pero yo doy gracias de haber sido contemporáneo”, espetó el nacido en Mar del Plata.

Narvarte, argentino al igual que la estrella del fútbol, señaló que Maradona trascendió los limites y se convirtió en una figura mundial. “El colorado”, tal como es apodado en el mundo del baloncesto, recordó un pasaje en los Juegos Olímpicos de 2008, cuando era asistente de la selección de baloncesto de su país. “Nosotros estábamos en Beijing, el juego Argentina-Rusia, el estadio colmado figuras como (Emmanuel) Ginobilli, (Fabricio) Oberto, (Andrés) Nocioni, del otro lado figuras como (Andrei) Kirilenko y en un momento dato ese estadio como 20 mil personas dejaron de mirar el juego porque había entrado Maradona y se para el partido porque fue tanto el movimiento porque la gente ya saltaban butacas para poder llegar a a Maradona”, recordó Narvarte sobre un escenario que no era precisamente el mismo en el que se había desenvuelto el campeón Mundial en México 86.

La entronización

Pero Diego Armando se convirtió en el Maradona de la gente en México, con su memorable actuación en el Mundial del 86. El 22 de junio de ese año, en el estadio Azteca de la capital de la República, el argentino que también fue rebautizado como “El pelusa” marcó dos de los goles más importantes en la historia de los mundiales, ambos contra Inglaterra, rival histórico de Argentina por la guerra de las Malvinas. Primero con la llamada “Mano de Dios” y luego al tomar la pelota en la mitad de la cancha y llevarse a todos los ingleses.

En Italia, no jugó con los equipos más importantes, sino con un club pequeño del sur de la bota, en lo que pudo ser una metáfora de su vida. Tomó al pobre y poco célebre Nápoles y lo hizo grande. Entretanto, afuera del terreno, se rodeaba con famosos personajes, entre ellos, una serie de mafiosos.

En el mundial Estados Unidos 94 fue ya más conocida su adicción hacia las drogas al dar positivo a un control antidopping. Una adicción que nunca pudo superar por su condición de ser humano y en cuyo escenario no fue mediocampista, sino víctima y victimario. En el siglo veintiuno se rodeó y apoyó a políticos que polarizaban el continente como Fidel Castro y Hugo Chávez.

Su popularidad en el mundo pudo ser mayor a que la del Papa o los propios Beatles y quizás estuvo por encima de otros deportistas como Michael Jordan.Así lo apuntó, el entrenador Narvarte. “Era líder, era valiente, era cabrón y es un tipo que salió de un barrio muy humilde con poca preparación y la vida misma tuvo que aprender y convivir con ser el mejor jugador del planeta de un top cinco de deportistas a nivel mundial”, analizó.

Los primeros minutos del Maradona fallecido ha sido como la mayoría en su vida, aún sin signos vitales, su nombre sigue generando reacciones diversas y extremas. Los que lo lloran y los que les recuerdan sus excesos.

Jordan pasó a ser del “Jesús Negro” del baloncesto a comprar cervezas en el “7 Eleven”

El documental “El Último Baile” (The Last Dance) ha tenido un gran impacto en la sociedad, especialmente en los amantes de los deportes, por revelar detalles nunca antes contados y por exhibir una faceta de Michael Jordan que sólo se había discutido en círculos íntimos del baloncesto, como su competitividad obsesiva y ser una persona atorrante hasta con sus propios compañeros.

El audiovisual explica el trabajo de mercadotecnia que hubo alrededor de la figura, aunque una periodista de ESPN aclara en la misma producción que no existe ese ciudadano perfecto que proyectaba Nike y Gatorade.  En otro capítulo también se deja en evidencia la egolatría del ganador de seis anillos de campeón de la NBA y considerado por casi toda la humanidad como el jugador más grande de la historia, cuando otro ex jugador de la NBA, Reggie Miller, recordó que un día intentó intimidarlo y la respuesta de Jordan se produjo tanto en la duela como con sus palabras. “No te vuelvas a meter con el Jesús Negro”, rememoró Miller.

Sin embargo, el egresado de la Universidad de North Caroline justifica sus acciones con una regla no escrita en el deporte, y que también forma parte de un código de honor, especialmente en los jugadores que marcan diferencia con su juego. “Nunca los obligué a que hicieran algo que yo no hiciera”. Cuando se escuchó esa frase en la pantalla aparecieron las imágenes de cómo Jordan trabajaba de manera inagotable en el gimnasio.

“Rookie a comprar cervezas”

Jordan se retiró momentáneamente del baloncesto en el 1993, tras ganar su tercer anillo de la NBA. Para esa fecha, ya se consideraba que el escolta era el mejor jugador de la historia por encima de Larry Bird y Magic Johnson; poseía tres trofeos de Jugador Más Valioso de la NBA, tres títulos de Más Valioso en finales de la NBA, dos medallas de oro en Juegos Olímpicos y con una popularidad que sólo podía ser equiparada para la época con la del Rey del Pop, Michael Jackson y con el Papa Juan Pablo II.

Tal como se muestra en The Last Dance, en ese año de licencia, Jordan fue firmado por los Medias Blancas de Chicago para jugar al beisbol.

Aunque el mítico número 23 ya había acumulado millones de dólares por sus contratos y triunfos en la NBA, más otros cuantiosos millones por concepto de publicidad, el “Jesús Negro” entraba como un novato a las filas de los patiblancos que para ese momento tenía figuras que dejaron una profunda huella en esta franquicia, como Frank Thomas y Tim Raines (ambos Salón de la Fama), Robin Ventura y el extrovertido Oswaldo “Ozzie” Guillén, quien años después como manager llevó a los Medias Blancas a su tercer título de Serie Mundial tras 88 años de sequía.

Jordan nunca jugó oficialmente en las Grandes Ligas, pero sí hizo el Spring Training (Pre-temporada) con el equipo grande. Incluso, ese año, el equipo del sur de Chicago era tan bueno que comandó las acciones en la División Central de la Liga Americana, con foja de 67 victorias y 46 reveses. Para la mala fortuna de los patiblancos, esa campaña se suspendió por la recordada huelga de peloteros.

El propio Guillén recientemente en una entrevista con su paisano Luis Sojo, también ex jugador de las mayores, reveló una anécdota tras la euforia creada por el documental transmitido por la plataforma Netflix. “Estamos viajando en autobús por el estado de la Florida y Michael estaba con uno de sus tabacos”, rememoró el venezolano que no sólo es recordado por su fino guante en el campocorto sino por su gruesa lengua al momento de declarar. “Y Robin Ventura me dice: a ver si tú eres caballo, manda a Jordan a comprar cervezas. Paré el autobús y dije –miren novatos, Michael Jordan, Mike Cameron y Ray Durham, vayan al 7Eleven y compren cervezas para todos. Jordan no dijo nada, se paró, fue a la tienda, compró cervezas y snacks para todos”, recordó el campeón de la Serie Mundial de 2005.

En esa entrevista, Guillén también alabó a Jordan por su ética de trabajo y su esfuerzo a la hora de entrenar. “Gracias a Dios independientemente de lo que yo hiciera, agarraba rollings y bateaba. Pero este hombre que tenía años sin jugar beisbol porque era un jugador de baloncesto, era el primero en entrar en la jaula de bateo y era el último en irse. Yo vi que hasta las manos le sangraban en su empeño de mejorar con el bate”, recordó el Novato del Año de la Liga Americana de 1985, es decir, un año después de que Jordan ganara el mismo premio pero en la NBA. “A mí y a todos los jugadores de los Medias Blancas, él nos enseñó a trabajar, a esforzarnos, a llegar temprano e irnos tarde del campo”, concluyó.

No todos son salvados por la campana

Los focos alumbran el cuadrilátero. Las lámparas solo están dirigidas al piso de madera y las cuerdas que lo rodean. Alrededor, todo está obscuro, el entorno no importa, lo único que es perceptible es lo que pasa adentro de ese cuadrado, llamado ring de boxeo.

El montaje de una cartelera de boxeo es una analogía del pugilista fuera del deporte. El boxeador está vivo cuando se encuentra en el medio de las cuerdas, cuando sus manos están cubiertas por un par de guantes y la adrenalina que representa el sonido de la campana. Fuera de eso, es cualquier otro mortal con más defectos que virtudes.

El boxeo es ese deporte que ataca directamente las debilidades psicológicas del hombre, como la vanidad, el orgullo, la frustración, la alegría, la tristeza.

¿Qué puede llevar a una persona a ganarse la vida a través de los puños? ¿Será que esta persona no conoció un libro o los números? ¿El olor a sangre es más sabroso que el de la cocina? ¿Las manos de un boxeador no sirvieron para hacer una escultura pero sí para retratar una obra de arte como una caída? Son muchas las interrogantes sin resolver que pudieron llevar a una persona al interior de un ring.

El boxeo pone a prueba la virilidad del hombre. Te brinda la oportunidad de ofender a tu contrario o de ser ofendido y luego cuando se colocan los guantes, tienen la oportunidad de demostrarse entre ellos y ante el mundo, conocer cuál  de los dos es el más hombre. La victoria eleva al pugilista al cielo, al olimpo. Los ojos hinchados, la boca rota, las huellas de sangre son rastros de la batalla que lo llevó a la corona. Sin embargo, el derrotado, ve el fracaso directo a los ojos, saber que fue superado por su antagonista. Que su frustración no la puede resolver a golpes, porque precisamente los golpes lo llevaron a la lona. A diferencia del gladiador romano,  el boxeo le da al atleta la oportunidad de vivir con ese sentimiento de derrota, de humillación.

Son diversas las historias de los boxeadores que pudieron ser un monarca sobre el cuadrilátero, pero que en la vida real, no pudieron ser salvados por la campana. El caso más reciente fue el del yucateco Iván “Sonrics” Ramírez, quien se quitó la vida con el uso de una soga justo cuando iba a recibir su cinturón de campeón minimosca. El caso de Ramírez conmocionó a la opinión pública yucateca y al mundo deportivo de México. No obstante, el caso del meridano no es el único sueño frustrado al exterior del cuadrilátero.

La lista puede resultar interminable. Por citar tan sólo algunos casos, el irlandés Darren Sutherland ganó la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, posteriormente saltó al campo profesional y ganó sus cuatro combates por la vía del nocaut técnico. El 14 de septiembre de 2009 se quitó la vida para cercenar una carrera que pudo ser prolífica.

El venezolano Edwin “Inca” Valero puede ser uno de los ejemplos más cónsonos de estas letras. En plena cúspide, cuando se perfilaba para ser un potencial rival de Manny Pacquiao y consentido por el régimen chavista, un día de abril de 2010, los demonios internos de Valero se apoderaron de sus manos cuando estaba afuera del ring y asesinó a su esposa. Al día siguiente, en la cárcel, se colgó con un pantalón de mezclilla.

Oficio casi inhumano

Johan Pérez vivía en una favela de América Latina. Entrenaba en un complejo deportivo, pero no en el interior del gimnasio, sino en el estacionamiento a plena luz del día y cuando el sol estaba en su punto más alto. Su padre, con un pantalón de traje y con una playera de Brasil sucia, colgaba un saco de un tubo para que su hijo pudiera golpearlo. Pérez viajó a Panamá para ser el retador de la categoría welter.

Por su condición económica, Pérez no podía escoger su lugar de entrenamiento, sino que fue ubicado en un salón contiguo a una venta de cochino frito. El pugilista tenía problemas con el peso y dos días antes de la pelea, solo podía pasarse un poco de hielo por los labios, no podía ni tomar agua, solo recibir un poco de sensación de hidratación.

La campana no suena fuera del cuadrilátero

Son pocos los boxeadores que luego de pasar por el cuadrilátero han tenido una vida intachable. Quizás, el míitico Sugar Ray Leonard es uno de miles que ha tenido una vida estable luego de sus batallas épicas con Roberto Durán, Tommy Hearns, entre otros.

– Dick Eklund, boxeador de los ochenta, pasó por el crack y por la cárcel.  Su historia fue reseñada por un documental de HBO y por Hollywood.

– Carlos Monzón fue una gloria del deporte argentino, al ganar 87 combates, 53 de ellos por la vía del cloroformo. Sus excentricidades y sus constantes historias de violencia de género fueron cavando su tumba. El 14 de febrero de 1988 asesinó a su esposa Alicia Muñiz y en 1995 perdió la vida en un accidente de tránsito.

– Carlos Baldomir, también argentino, en el 2006 perdió en las Vegas ante el todopoderoso Floyd Mayweather. Diez años después la Fiscalía buscaba una pena de 20 años por aparentemente violar su propia hija.

– Víctor Ortiz incomodó a Floyd Mayweather en el año 2011. Cuando le pedía disculpa por priopinarle un cabezazo, “The Money” aprovechó para darle una combinación que lo llevó al suelo. Ocho años después, Ortiz fue arrestado por violencia sexual.