El drama de un día en la sala de urgencias en el ISSSTE de Pensiones

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Es viernes. Aún faltan 24 horas para que un grupo de médicos, enfermeros y otros cargos, regrese a la sala de urgencias del Hospital Regional del ISSSTE de Pensiones, en una jornada más de estos últimos cinco meses en la lucha inagotable (Aunque esta última palabra es un eufemismo) contra el coronavirus.

Tal como se hizo en la primera entrega de una larga entrevista con empleados de este nosocomio de categoría federal, la verdadera identidad de los profesionales de la salud fueron reemplazas por nombres bíblicos. En este sentido, Abraham, ya está preocupado, está consciente que la tranquilidad de la soledad está a punto de acabarse. Tiene tres meses que no ve a su hija, ya que la mandó a casa de los abuelos para evitar cualquier tipo de contagio de esta enfermedad que hasta el día que se escribieron estas líneas,  había sido transmitida a más de 8 mil quinientas personas en Yucatán y cobrado la vida de más de 9 mil setecientas.

Tanto Abraham como Mateo (Otro entrevistado) tenían fresco el recuerdo de lo que había pasado el último miércoles (12 de julio). “Teníamos a 12 pacientes en urgencias, 9 de COVID, 15 de medicina, un gineco, una  para pediatría, otros  15 pacientes en el segundo piso para cirugía y otros 6 para terapia hacen un total de 60 cuando nosotros tenemos capacidad de 100 , 110 pero no tenemos espacio ni médicos”, señaló el trabajador del ISSSTE bautizado para este trabajo con el primer libro del Nuevo Testamento.

Entretanto, ese miércoles,  Abraham en urgencias ya no se daba abasto para atender a un paciente más. Y recordó las palabras de su coordinadora. “Te van a llegar todos los pacientes y se van a recibir, y le respondí ¿Dónde lo vamos a colocar si no tenemos lugar? Van a meter todos los pacientes, porque es preferible que se mueran aquí a que se mueran en la calle. ¿Cómo va a ser eso posible? habían varias compañeras enfermeras que ya no sabíamos qué hacer”, recordó en su mente, mientras volvía a ver el reloj para saber cuánto faltaba para la nueva jornada de trabajo con pacientes con coronavirus.

Así pasan los días para los empleados del ISSSTE de Pensiones tras más de 150 días de lucha o trabajo durante la pandemia. Además de las denuncias de exceso de trabajo, de déficit de personal y mala calidad de los equipos, ellos también aseguran que la reconversión del hospital ubicado en la colonia de Pensiones fue mal ejecutada. En esta parte de la historia, apareció Lucas con su relato. “Teníamos que ir un baño en segundo o cuarto piso.  Ya hemos externado varias veces nuestra preocupación, nos responden que no hay protocolos pero yo siempre les he dicho posiblemente esto cayó de golpe, ciertamente no hay protocolos nacionales pero puede haber internacionales que pueden ser usados para una reconversión”, explicó.

Una acción tan rutinaria y simple como una ida al baño, no es cualquier cosa para los trabajadores de la salud en las áreas reconvertidas para la atención de pacientes con COVID-19.  Esa acción implica quitarse al menos dos batas, guantes, máscara, cubrebocas entre otros accesorios para luego volver a colocárselos.

Estos trabajadores que hablaron bajo la condición del anonimato también informaron que fueron reconvertidas áreas donde normalmente se atiende a pacientes con condiciones especiales que no pueden ser llevados a cualquier otra zona del hospital. En este sentido, Lucas aseguró que fueron intervenidas las áreas de oncología, cuidados intensivos para pacientes pediátricos y el área de ginecología yobstetricia. “En algún momento va a llegar una embarazada ¿Dónde la vas a poner? Que ese bebe que está naciendo puede requerir cuidados intensivos. ¿Dónde lo vas a poner? Cada día que llegamos hay algo diferente en el servicio, primero que está cerrado un área, luego que abrieron un piso que lo volvieron a cerrar, no hay coordinación, no hay coordinación de enfermería”, detalló Lucas.

Pacientes con vista fúnebre

En esta larga letanía de oraciones y descripciones tomó por primera vez la palabra, Timoteo, quien trabaja en el área de pacientes oncológicos. “Pues el director (Paulo Flores Salazar) decidió que los pacientes con cáncer van a salir del lugar  porque aquí van a recibir a los pacientes con Covid”, rememoró Timoteo. “Ahí estábamos cómodos y tenían un lugar  para recibir a los pacientes. Había el espacio de fisioterapia y decidieron cambiarnos allá. Le preguntamos porque no pasan directo los pacientes de Covid a fisioterapia y nos dijeron que no por las tomas de oxígenos, y nos cambiaron siempre, nos pusieron unos tanquecitos pero si el paciente se complica y requiere manómetro, no sé qué vamos hacer”, remató.

Además, indicó que con estos cambios, los pacientes que reciben sesiones de quimioterapia se encuentran muy cerca de los que son atendidos con síntomas de coronavirus. “Los pacientes que son inmunodeprimidos quedaron entre los pacientes de Covid y el cuarto frío. Las carrozas (fúnebres) se paran al frente del cuarto de quimioterapia y los familiares imagínense el impacto del familiar. Que tienen a su paciente con cáncer que está recibiendo quimioterapia y tiene la carroza al frente”, puntualizó Timoteo.