Santos, un hombre de poder que paseó tranquilo por Mérida

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“Después del poder, nada hay tan excelso como saber tener dominio de su uso”

Jean Paul Richter

La estatura de Juan Manuel Santos no representa el poder que ostenta. Desde el inicio de su vida profesional ha estado relacionado con las altas esferas. Formó parte de la familia que dirigió el periódico El Tiempo, uno de los más influyentes en la agitada nación colombiana junto con El Espectador. Su nombre, ha estado en el gabinete de seis periodos presidenciales, incluyendo los dos gobiernos que encabezó. Ahora, Santos es un hombre de ideas y defensor de su legado.

La primera vez que  Santos formó parte del  Gobierno de su país fue en el periodo del ex presidente César Gaviria (1990-1994), mandato en el que el ejecutivo de Bogotá libró una cruenta batalla contra los Hermanos Rodríguez Orejuela, del Cartel de Cali; y por si fuera poco logró eliminar la cabeza del potente Cartel de Medellín, del triste celebre narcotraficante Pablo Emilio Escobar Gaviria. También formó parte del gabinete de Andrés Pastrana (1998-2002) como Ministro de Hacienda, cuando Colombia tuvo que crear la zona de distensión para la guerrilla de las FARC. Acompañó al ex mandatario Álvaro Uribe Vélez con su política de “Mano Dura contra los Violentos”. Incluso, de 2006 a 2009 fue el Ministro de Defensa del país suramericano que ha batallado contra zares de la droga, tres fuerzas guerrilleras, unas Autodefensas y hampa común. Además, de ser vecino del régimen chavista de Venezuela.

Por ocho años, Santos fue el hombre con mayor seguridad en Colombia, al ser electo y reelecto como Presidente de la República (2010-2018). Sin embargo, al llegar a Mérida, Yucatán, lo hizo como un hombre común, sin escoltas, sin seguridad especial. Sólo salió caminando de la terminal aérea acompañado por la Secretaria General del Gobierno de Yucatán, María Fritz Sierra.

Este bogotano nacido el 10 de agosto de 1,951 ganó el Premio Nobel de la Paz  en el año 2,016 cuando aún era presidente del país identificado por su bandera con los colores amarillo, azul y rojo. Esto, al protagonizar un acuerdo de paz con el grupo subversivo –Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- tras una negociación que se selló en La Habana, Cuba, teniendo como garante al entonces presidente antillano y aún jefe de las Fuerzas Armadas de ese país, Raúl Castro. Las Farc habían operado por más de 60 años en Colombia y hace cuatro calendarios, anunciaron un cese al fuego para llevar sus ideas bolivarianas al seno político de la Bogotá de liberales y conservadores.

Al pisar territorio yucateco, lo primero que hizo Santos fue defender el proceso de paz que dejó en su nación natal, toda vez que se anunció que una célula de las Farc dejaba la paz para volver a las municiones. “No las Farc no han anunciado su regreso a las armas, eso es un pequeñísimo grupo, menos del diez por ciento”, dijo al ser interrogado sobre la noticia del grupo guerrillero. “La paz sigue firme en Colombia”, agregó.

Juan Manuel Santos y Mauricio Vila, gobernador de Yucatán. Septiembre 2019

Cumbre de la Paz

El ex presidente Juan Manuel Santos fue una de las voces más escuchadas en la Cumbre de los Premios Nobel de la Paz. Su experiencia de manejar un país como Colombia por diez años, aunado a los cargos que tuvo en las otras administraciones, se hacía notar en cada intervención. Desde la inauguración, desfilaron los laureados con sus ideas para lograr eso que llamamos paz, pero que en la actualidad parece una quimera imposible de cumplir.

Algunos como Lech Walesa, ex presidente de Polonia, Frederik de Klerk, ex mandatario de Sudáfrica y hasta Rigoberta Menchú advirtieron sobre los peligros que representa el “populismo”. No obstante, Santos habló de educación. “En mi gobierno, construimos la paz desde los salones de clase. Por primera vez en Colombia, el mayor porcentaje del presupuesto nacional estaba en la educación, por encima de seguridad”, espetó en el primer día de la cumbre.

Hombre de ideas

De acuerdo con su biografía en internet, tras haber dejado las esferas de poder en su natal Colombia, Santos es profesor de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. Durante su estadía en Mérida, no habló de política ni de regímenes, quizás fue cuidadoso. No obstante, sí sorprendió en una de las pocas ruedas de prensa que participó al decir que países como Colombia y México deben suprimir la palabra “prohibición” para avanzar como sociedad y disminuir las cifras rojas que deja la lucha contra las sustancias prohibidas. Al ser interrogado si en sus palabras estaba proponiendo la legalización de la mariguana, respondió con un tajante:” Claro”.

“Muchas veces hay que hacer lo correcto aunque no sea popular. Es impopular proponer lo que estoy proponiendo pero yo lo hice cuando era presidente. Pienso en mi gobierno pero ya hemos evolucionado. Incluso en Estados Unidos en algunos estados está comenzando ser una realidad” dijo el antiguo Jefe de Estado de uno de los principales exportadores de mariguana y cocaína.  “En Portugal con la comisión Nacional de Drogas, todos los indicadores de violencia y consumo bajaron drásticamente, porque tomaron la decisión de abolir la prohibición y pasar a la regulación”, aseveró.

Para sostener su teoría, Santos apeló a una anécdota registrada en una biografía de Winston Churchill. En las palabras del colombiano, recordó un viaje del líder británico a tierras estadounidenses, donde pidió una bebida alcohólica. Al ser informado que estaba prohibido, Churchill exclamó. “Los americanos hacen las cosas al revés, en vez de dejar las ganancias al fisco, se le regalan a los mafiosos”, dijo el ex presidente colombiano al relatar ese pasaje de la historia ambientada en la década de los 40´s.

“No hay una fórmula mágica hay que tener unas autoridades transparentes, honestas porque lo primero que hacen las mafias es corromper a la policía, los jueces a los medios, hay que tener voluntad política a nivel central y regional”, soltó al frente del auditorio. “Cuando no existe voluntad política luchar contra esos cárteles se vuelve muy difícil”.

Incluso, al día siguiente, en su acostumbrada mañanera pero desde Yucatán, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, respondió que estudiará esa propuesta proferida por el líder colombiano, mientras en el fondo, la Secretaria de Gobierno Federal, Olga Sánchez Cordero, asentaba con su cabeza.