Progreso, ¿el municipio consentido de Yucatán?

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“El progreso y el desarrollo son imposibles si uno sigue haciendo las cosas tal como siempre las ha hecho”.

Wayne W. Dyer (Escritor estadounidense)

Era la noche del dos de noviembre, día de muertos. En México, esta no es cualquier fecha, es uno de los días más importantes de los 365 que conforman el calendario. En las horas nocturnas de ese sábado, los progreseños estaban reunidos en el remozado malecón internacional. El tiempo no era el mejor, había un ventarrón muy fuerte y la lluvia hacia acto de presencia por intervalos y de manera muy reincidente.

Pero ahí estaban, esperando a la figura jerárquica de este municipio costero. Aproximadamente a las ocho de la noche llegó Julián Zacarías Curi, alcalde de Progreso. Se bajó de la camioneta junto con su esposa, mientras que unos regidores ya lo esperaban en el extremo poniente del malecón. El saludo entre el primer edil y otros integrantes del cabildo no fue con señal de reverencia. Fue un gesto entre amigos. Esa salutación se repitió entre el presidente municipal y los habitantes de este sector colindante con Mérida, la muy sonada capital yucateca. En Progreso, se respira un ambiente de tranquilidad y de optimismo con relación al futuro.

Son pocas veces en las que Progreso le ha hecho honor a su nombre. A lo largo de los años, la población ha tenido que vivir sin un sistema formal de recolección de basura y con eternos problemas en la presión del agua.

El costo de la basura

En las colonias de Mérida, los habitantes de la capital conocen cuáles son los días de recolección de la basura. Estos, depende de la zona, pueden ser lunes, miércoles y viernes. Sin embargo, 20 minutos más hacia el norte, es decir en Progreso, nunca se ha tenido esa regularidad.

Los camiones que son operados por trabajadores adscritos al sindicato que regula el oficio, pasan con una periodicidad no definida. Los habitantes tienen que cazar a la máquina. Escuchan el potente motor y salen para arrojar la bolsa de desperdicios. Sin embargo desprenderse de ese paquete lleno de impurezas tiene un costo, puede ser de 20 pesos o más. Una casa es como un hospital público, su operación no se detiene. Todos los días se generan desechos. Es decir, que si un predio progreseño cumpliera con la rutina de Mérida -al sacar la basura tres veces por semana- estaría pagando 60 pesos semanales, lo que se traduciría al mes en 240 pesos. Recordemos que la tarifa no está establecida, queda a criterio de los integrantes del sindicato.

El pasado 11 de septiembre el gobernador Mauricio Vila Dosal entregó 13 millones de pesos a Progreso para que pueda contar por primera vez en su historia con un sistema formal de recolección de basura. La inversión se tradujo en 5 camiones recolectores, 6 motocicletas eléctricas y 53 contenedores.

El servicio del agua

Verano. ¿Abundancia o escasez? Las vacaciones entre julio y septiembre son las más pronunciadas del año. El puerto de Progreso es “invadido” por los yucatecos de otros municipios y por turistas extranjeros que dejan sus dólares en los comercios del municipio. Los hoteles de la zona son abarrotados. Un escenario favorable para los que se dedican al sector turismo, la principal actividad económica de la zona, además del puerto.

Pero no todo lo que brilla es oro. En Progreso, se pierden millones de mililitros diarios en las fugas del sistema de agua potable. Los cárcamos son viejos y casi obsoletos.

En Progreso, cuando un turista abre la llave del lavamano del hotel, un progreseño pierde la presión del agua  y sólo puede utilizar un delgado hilo que sale del grifo.

Tiempos de cambio

Las administraciones de Zacarías Curi y de Mauricio Vila Dosal comenzaron con una frase desafortunada para los progreseños. “A Progreso es más fácil borrarlo del mapa”, dijo en su momento la Secretaria de Turismo de Yucatán, Michelle  Fridman Hirsch, al ser interrogada sobre una deficiente evaluación del territorio como destino de los cruceros.

Inicio del cambio

Una de las primeras acciones de Zacarías Curi al ocupar el palacio municipal fue la creación de la policía ecológica. La principal responsabilidad de este cuerpo de seguridad era detener y arrestar a todo aquel que arrojara basura al suelo en la playa y sus alrededores.

Luego, se remodeló el malecón internacional y del muelle de chocolate para que las familias progreseñas tuvieran su propio espacio para compartir en familia. Incluso, la zona fue adornada con la osamenta de una ballena que recaló en la costa de este municipio.

Al ser interrogado sobre el recurso que contará Progreso en el 2020 para remozar su imagen turística, Zacarías Curi aclaró que esos fondos no serán invertidos en este malecón. “Será para mejorar las vialidades en las calles y en estas obras. Este muelle ya lo recuperamos”, aseveró el presidente municipal.

Interés de la administración estatal

El gobierno de Mauricio Vila Dosal ha tenido un interés especial en Progreso. Una de las intervenciones fundamentales fue llevar a la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán para que mejorara la operación en los cárcamos. “Tiene 40 años que no se atiende el sistema de agua potable del municipio, y hoy lo van a intervenir a grado de tener un equipo de repuesto para cuando uno se dañe”, señaló Curi en la visita del gobernador al municipio para anunciar este trabajo con una inversión de 29 millones de pesos.

Aunado a esto, el Gobierno del Estado también invirtió 55 millones de la moneda mexicana para remozar la casa de la cultura y mejorar la vialidad en las calles aledañas al recinto.  

Ayuda federal

En la tercera visita del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador a Yucatán, mandatario anunció que para el 2020 destinarán 500 millones de pesos para mejorar la imagen turística de Progreso, en un plan del gobierno federal que también se verán beneficiados Acapulco, Puerto Vallarta y otros rincones turísticos de la República Mexicana.

Tras concretarse todas estas acciones, Progreso podría resaltar en el mapa de Yucatán. Los cruceros están llegando con más frecuencia. Para el próximo año, en el puerto atracaría un barco de Disney y a partir de noviembre, comenzarían los viajes de 41 naves de la empresa MSC.

El futuro de Progreso, aunque pareciera redundante, se mira con optimismo. Falta mucho todavía más allá de los anuncios. El municipio cuenta con recurso natural pero además de los cruceros, también falta la edificación de hoteles que convenzan al turista en que va a recibir un descanso reconfortante. Las puertas están abiertas.