El camino de Verónica con la marca Morena

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Con la salida del sol de inmediatamente se activa el calor en ciudad de Mérida. Si hay una característica de las altas temperaturas en la marcha urbana de la capital yucateca es que es fiel a la cita, no se retrasa ni un minuto. La calle está en silencio, no hay batucadas, ni río de personas. La pandemia demandó este cambio en las campañas electorales. Con una playera blanca que casi se confunde con la cabellera amarilla, Verónica Camino Farjat está en el centro de un pequeño séquito de personas. Su intención y su estrategia, es tocar la puerta de cada casa y presentarse con el objetivo de que se pueda convertir en la próxima alcaldesa de Mérida.

Ese es el escenario que se repite todos los días en la campaña de la senadora con licencia y que es la abanderada del partido Morena, su principal fortaleza en estas elecciones. El escenario puede ser cualquier colonia pero estas líneas van a estar centradas en su paso por Azcorra, al oriente de Mérida pero a tan sólo minutos del centro de la capital yucateca.

“Es una campaña austera, es una campaña muy diferente a todas las otras que he vivido pero me siento bien, me siento muy a gusto”, dijo la candidata durante su recorrido.

Camino Farjat y su grupo de compañía se acercan a la puerta de una casa. Ella saluda desde lejos para romper el hielo con su próximo o próxima interlocutora. “Qué ondaaa” exclama con un tono no ensordecedor pero tampoco es un murmullo. Sin embargo, ella no inicia la conversación, lo hace el candidato por el distrito uno local, Antonio Figueroa. “Amiga, venimos a pedir su voto por Morena, hay que acabar con la corrupción y nosotros lo vamos hacer, no le vamos a fallar”, repite como letanía el candidato con un discurso político y alineado con lo que ha sido el mensaje de Morena desde la campaña del 2018. “Aquí está Verónica Camino, ella desde el senado nos ha apoyado con la transformación del país, ella aprobó la reforma eléctrica, la eliminación de los fideicomisos y ahora la queremos apoyar para que sea la próxima alcaldesa de Mérida”, prosigue Figueroa.

Luego, la candidata toma el protagonismo en la conversación pero con un discurso más cercano al meridano. En su pecho dice “Vero” y Morena. Toca temas como el estado de las calles, el empleo, la economía, etc. Incluso, en algunos casos o en muchos, se tiene que presentar. “Soy Verónica, soy Vero”.

“Al principio tenía un poco de nervios, en torno a cómo me iba a recibir la gente, si me conocían pero te digo me ha ido muy bien, siento que las personas han tenido confianza en contarme sus problemas y me han recibido muy bien”, terció Camino.

Una vecina de Azcorra salió a recibirla con el color granate que identifica a Morena, pero la ciudadana no fue complaciente, al contrario, se mostró exigente ante la presencia de los candidatos. “Yo se que ella no es de Morena, apenas se unió al partido”, dijo luego que se alejara la candidata. “Es decir ¿No va a votar por ella? “, se le preguntó a la habitante de Azcorra. “Todavía no lo sé, porque yo estoy con López Obrador pero tengo que estudiar a los candidatos y sus propuestas”, aseveró.

Luego tocan en otra casa, donde un meridano abre la ventana con entusiasmo. Asegura conocer la familia de la candidata y rápidamente empiezan a recordar a amigos en comunes. En el intercambio de remembranzas no hay espacio para la política. Entre las sonrisas y las reminiscencias, el paisano le asegura su voto para el seis de junio.

 Luego, les sale a su paso Narciso Pech con una playera que dice “Mérida Mejor”, alusiva a la campaña del PRI en el 2018. La identificación con el tricolor sólo es un error circunstancial. “Yo me pongo esta camisa sólo para trabajar”, aclara Narciso. Al igual que el otro, se compromete a apoyar a Camino Farjat con su voto. “A mi López Obrador me da 2, 600 pesos bimestrales y ya prometieron que para el 2024 serán seis mil, yo no voy a golpear la mano que me da de comer”, dice este vecino que entra en la categoría de adulto mayor. “¿Votar por ella es hacerlo por López Obrador? Se le inquiere con alevosía. “Claro, ella es la de Morena”, dice Pech al esquivar el dardo de la pregunta.

Acto seguido, Camino Farjat, quien prefiere ser identificada en la campaña como “Vero”, se pierde de la calle. Sus acompañantes aprovechan para hidratarse o descansar. La senadora con licencia está hablando con Doña Juanita en el interior del predio. Esta señora que es madre y abuela, vende algunos condimentos y frutas desde el garaje de su vivienda. “Por la pandemia me tuve que quitar de mi local en el mercado Lucas de Galves”, dice al justificar su venta. “Aquí ando, los vecinos me apoyan comprándome algunas cosas”, agregó la trabajadora quien hace énfasis que recibe el apoyo de sus hijos, especialmente luego de la muerte de su esposo.

“Te presento mis tenis”

Camino Farjat no rehúsa el tema de que ha sido blanco de ataques por parte de otros partidos políticos pero también de los que defienden el color granate de Morena. “Cuando le gente revisa mi Facebook y ven todo lo que he hecho me dicen -Ya se porque te están pegando, ya entiendo, ahora sí tienes mi apoyo- y hasta me quisieron pegar por mis tenis, aquí están, te los presento son marca Ozono, es una marca mexicana”, responde sin tapujos.

Camino Farjat no resiente el rechazo de la dirigencia estatal de Morena, busca que sus acciones en el senado y la campaña sea su presentación ante los morenistas. “En las calles veo el apoyo, incluso los propios militantes de base, hemos hablado con ellos y nos apoyan, nos dicen los contento que están”, dijo la senadora con licencia.