El septuagenario y el gobernante

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“Desde Tijuana hasta la Patagonia, en Argentina, hay una persona con la camisa de un partido
político”

Anónimo

Donato Mézquita May estaba sentado en su silla, mientras alrededor todos estaban en movimiento. Los diputados locales entraban y se acercaban para saludar a las personas que colmaban una cancha de baloncesto en el Pueblo Mágico de Izamal. Los presidentes municipales también hacían su ingreso, pero estos no estaban en campaña, sólo querían ubicar cuál era la silla que les correspondía para estar cerca del gobernador.

A Mézquita May le importaba poco lo que pasaba a su alrededor. Sólo quería la ayuda que le iba a entregar a través del programa Peso a Peso, o el nuevo Programa Peso a Peso, tal como lo definió el joven gobernador de Yucatán, Mauricio Vila Dosal.

El campesino de nuestra historia tiene 70 años. Su rostro tiene la huella de los amaneceres que ha visto a lo largo de las siete décadas de existencia. Asegura que en su parcela, trabaja con frijol, pepita, sandía y otros granos que representan el sustento de su familia. Este yucateco habla en presente, su futuro es incierto y espera que sea extenso, aunque su cuerpo ya no es el mismo.

Durante su juventud, se quedó esperando esa ayuda que ahora está recibiendo a los 70 años de edad. “El único gobernador que me dio ayuda fue Víctor Cervera Pacheco, pero luego no recibí más nada, hasta hoy”, espetó el productor del campo con un esfuerzo singular para vencer el ruido de las bocinas para que sus palabras sean escuchadas. Es decir, que este trabajador de la tierra de la zona centro-oriental de Yucatán pasó al menos dieciocho años en blanco, durante los gobiernos del blanquiazul Patricio Patrón Laviada, además de los priistas Ivonne Ortega Pacheco y Rolando Zapata Bello. Sin embargo, con el segundo gobierno panista en Yucatán, volvió a ver la luz.

Para hablar con Mézquita May, hay que hacerlo de manera pausada y con un tono fuerte. Su condición de adulto mayor puede ser la causante de que su capacidad auditiva no esté al cien por ciento.

Con el paso de los minutos, las camionetas se pararon al frente de la instalación deportiva de Izamal, se bajó el gobernante para iniciar la entrega de los recursos para los productores. El septuagenario no esperaba mucho, sólo quería recibir el alambre de púa, herbicidas y una bomba mestiza. “Esto es para que yo trabaje y salga adelante”, dijo el adulto mayor con su mensaje de esperanza en torno al futuro que vislumbra con la ayuda que le dio el gobierno. Sin embargo, este programa del ejecutivo yucateco, no representa un regalo para el campesino, sino un descuento del cincuenta por ciento, ya que como lo dice el nombre, un peso entrega el ciudadano y otro el gobierno.

Mézquita May cuenta con 70 años, una edad que le permitiría ser el papá del gobernador, quien tan sólo suma 38. Sin embargo, sencillamente los apellidos no son iguales y sus vidas tampoco. No obstante, en esa cancha de baloncesto se cruzaron, cada quien con su papel: el campesino que trabaja la tierra y el gobernante que debe garantizar el progreso a cada uno de sus ciudadanos.

Finalizado el evento, el gobernante volvió abordar su camioneta, y el septuagenario para su casa con el alambre de púa, la bomba mestiza y los herbicidas. Ambos habían cumplido. El futuro está adelante.