La soledad de San Benito

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El sonido que genera la caída de una moneda al suelo se puede escuchar. Por el momento, el bullicio disminuyó en los alrededores del mercado de San Benito de Mérida. Ya no circula el mismo caudal de personas debido a los efectos que ha dejado la pandemia. Cortinas cerradas y conos de la policía municipal completan un escenario que al ser comparado con su antigua tradición, se podría calificar como desolador.

La recesión económica también se refleja en los comentarios de los locatarios que aún mantienen los negocios en pie, mientras que un desfile de candados se puede apreciar en los otros locales que aún no han entrado a la reapertura económica o que sencillamente no lo harán.

Gabriel Sánchez es uno de esos locatarios del mercado de San Benito. Detrás de una barra protectora describió la situación de su negocio. “Un poco baja como todo con todo los que nos tienen puesto ahí estamos dándole con todo pero de que está bajo está bajo”, describió el vendedor de tortas y tacos de cochinita y carnitas.  “El precio sigue siendo el mismo pero la gente ya no viene por acá por los paraderos que movieron”, describió el locatario que tenía media cara cubierta por un cubreboca mal puesto, que incluso le dejaba visible la nariz. “La gente se esparce y se van de un lado para otro, pero hay que seguir dándole  duro y lo que queremos es que nos den un poco de chance para abrir un poco más temprano”, dijo al frente de la pequeña estructura cuadrada que representa su sustento.

Sánchez reconoce que también la situación que están viviendo obedece al temor de las personas de reactivar antiguas costumbres, como comer en el mercado. “Todos se tienen que cuidar, todos están grandecitos, la gente no come por lo mismo además que nos tienen puesto la reja y todo, y eso nos perjudica un poco más”, relató.

El vecino de local de Sánchez, responde al nombre de Alfredo Martín Pech, quien aunque habla sin dejar de sonreír pero describe una situación aún más dramática. “Está muy critica la situación que está pasando ahorita no hay gente, no fluye la gente porque sobre todo están puestas estas barras y no puede pasar la gente, la venta ha disminuido en un 80 por ciento”, dice también el vendedor de cochinita. Al no haber ventas, este sexagenario con evidentes ojeras que denotan su esfuerzo, confiesa que ha tenido que recurrir a otras vías de financiamiento. “Préstamos, ayuda de mis familiares”, confesó el yucateco. “Ayuda de mis hijas que tienen y así la estamos pasando y la semana pasada fue que empezamos a trabajar a ver cómo nos va a ir”, puntualizó.

Sin embargo, hay para quienes la crisis es igual a oportunidad como Elisa Euán, quien en plena reactivación económica, inició con un emprendimiento en el mercado meridano. “ Honestamente estoy empezando todavía. Yo soy distribuidora de productos y todavía es mis primeros días aquí” declaró la joven emprendedora, quien no tiene punto de comparación de cómo era la dinámica del Mercado de San Benito, antes de la pandemia. “Hay poco tránsito de gente pero tenemos la facilidad de tratar directamente con la gente”, explicó.