Ni la tinta del pulpo

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“Algunos van a la iglesia y piensan en pescar, otros van a pescar y piensan en Dios.”

Tony Blake

El despertador sonó más temprano de lo normal o quizás no hizo falta, levantarse de la hamaca a media madrugada forma parte de la rutina de los pescadores de la costa yucateca. Juan Bautista Campos dejó todo preparado desde la noche anterior. Las redes, la caña y el motor con combustible, todo se encontraba en la embarcación para surcar el mar y comenzar una nueva jornada.

No era la víspera de un amanecer cualquiera. Juan no estaba pensando en el mero, sino en el pulpo. El calendario marcaba 1 de agosto, día en que inicia la temporada de captura de este cotizado molusco, conocido como “pulpo yucateco”, altamente apreciado en el mercado internacional, especialmente en el asiático.

Aún faltaban algunas horas para que el sol despuntara donde el mar termina para la vista del ser humano. Las olas movían la lancha aunque sin brusquedad. Era la época del año en que el mar se encuentra mucho más sereno, lo que complica la pesca de cualquier especie pues los animales no tienen la necesidad de moverse en su hábitat.

Pese a las condiciones este yucateco, con nombre bíblico, zarpó en busca de su sustento, y ya en lo que se considera “altamar”, Juan Bautista, lanzó la red al agua y con ella también elevaba sus esperanzas en el inicio de una temporada que prometía bonanza.

El sol se asomaba mientras la jornada se alejaba de la expectativa. Sólo un molusco con sus tentáculos se había enredado en la red. El agua se mantenía muy serena, no así la paciencia del homónimo de la persona que bautizó a Jesús de Nazareth. El astro rey empezó a hacer de las suyas, calentando el ambiente y enfriando el ánimo de los pescadores. Mientras avanzaba la mañana, las olas apenas se sentían y el equipo de pesca permanecía sin movimiento. La esperanza se convirtió en ira, mientras Juan y sus compañeros comentaban para ninguno había sido un inicio de temporada de pulpo positivo. Comenzó la cuenta pero nadie llegó al doble digito. “Llevo uno”, “Yo he capturado a dos”, “Estoy perdiendo lana, no ha caído ninguno y ya gasté mis equipos y combustible”, “Puta madre”, “Está de la verga”, “Es culpa de la pesca furtiva”, ¡Bingo!.

Todos los pescadores, coléricos, saben que la mala jornada obedece a que piratas de mar, sin permiso de las autoridades, han irrespetado el tiempo de veda y en consecuencia depredado esta especie del mar caribe, del mar yucateco.

Del agua pasaron a tierra firme. Juan Bautista dejó su lancha en el puerto de Chicxulub para trasladarse a Mérida y protestar en contra de las autoridades federales. El plan de austeridad impulsado por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, disminuyó el número de inspectores en la costa; es decir, ese personal encargado de vigilar que las embarcaciones -que salen y entran- cuenten con los permisos necesarios para la actividad pesquera.

“Salimos todos los días pero no se ha estado atrapando nada” dijo el pescador plantado a las puertas de la delegación de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural Delegación Yucatán, donde también tiene su sede la Comisión Nacional de Pesca en Mérida.

“Cuatro o cinco pulpos nada más. Antes se traía cuarenta o treinta kilos pero ahorita nada. Está muy difícil, muy difícil”, dijo el productor del mar inmerso en un estado de enojo.

Exigencia no diplomática

El gobernador de Yucatán, Mauricio Vila Dosal, ha encabezado las evaluaciones de los 32 gobernadores de la República de los Estados Unidos Mexicanos. Uno de los últimos sondeos lo hizo el diario El Financiero, a través de su encuestador Alejandro Moreno. El estudio colocó al gobernante yucateco con la mejor aceptación  por los habitantes de su estado. Esto, se suma a los altos índices de seguridad que tiene la entidad y un crecimiento económico del 3,1 por ciento.

En este camino, en menos de un año de gestión, Vila Dosal ha recibido en tres ocasiones al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, y -entre ambos- se han bañado de elogios.

Por el momento, el mandatario yucateco deja a un lado la diplomacia y alza la voz para proferir una exigencia al gobierno federal; especialmente a CONAPESCA. 

“Desde aquí le volvemos a hacer un llamado respetuoso pero enérgico a CONAPESCA”, dijo el gobernador en su visita al municipio costero de Dzilam de Bravo. “…Que asuma su responsabilidad, que nos dé a Yucatán los inspectores que necesitamos para que los que sí respetan las vedas, cuando salgan a pescar, puedan tener el sustento para sus familias”, vociferó Vila Dosal en el inicio de la construcción de un malecón para el referido pueblo que tiene a la pesca como su principal actividad comercial.

El alcalde de Dzilam de Bravo, Daniel Armando Herrera Rivera, indicó que en los kilómetros de costa que están dentro de su jurisdicción no se percibe la presencia de los inspectores, que de acuerdo con los pesqueros y del propio Vila, sólo hay asignados a Yucatán.

“Sí hay pesca furtiva, desde el ayuntamiento intentamos llevar un control pero no ha sido fácil. Aquí en el municipio nunca se han presentado esos dos inspectores”, reclamó el presidente municipal.

La Naval, portavoz del pueblo

Sobre este tema, el comandante de la Novena Zona Naval, el vicealmirante Carlos Humberto Lanz Gutiérrez fue cuidadoso en sus palabras y evitó tomar una postura sobre este tema o de dejar una crítica hacia las autoridades responsables de custodiar las costas. “La pesca furtiva es un fenómeno que no se acaba” dijo el militar adscrito a la armada.

“Entonces el reclamo es de parte de los pescadores que sí están legales, que tienen sus permisos y están en contra de estas personas que vienen de afuera, que no le tienen el amor a su tierra”, puntualizó Lanz Gutiérrez al agregar que acompaña la exigencia a CONAPESCA del gobernador.

La temporada de captura de pulpo finalizará el 15 de diciembre y aunque empezó el pasado 1 de agosto, los pescadores esperan que el molusco haga su aparición formal.