Paulina Viana, un rostro conocido en el oriente y sur de Mérida

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Aún no es miércoles. Eso quiere decir que no hay sesión del pleno en el Congreso Local, sin embargo el trabajo no cesa para la diputada del distrito uno, Paulina Viana. Asegura que independientemente del día, su despertador suena temprano y no hay mucho tiempo para dar otra vuelta en la cama. No, no es miércoles, eso también quiere decir que a sus tenis degastados se les van a sumar más kilómetros de recorrido. Recuerda, que tiene que revisar unos últimos documentos en la computadora de su trabajo legislativo, una responsabilidad que aumentó al formar parte de la Mesa Directiva del Congreso. El sol apenas empieza a encumbrar. En la cocina de la diputada, quien prefiere que la llamen “Pau” ya huele a café, pero sólo a eso. Las manecillas del reloj avanzan y ni siquiera hay tiempo de preparar una torta o unos taquitos, aunque sabe que en su camino se va a encontrar con varias esquinas con una gran oferta en cochinita, lechón y asado negro.

“Pau” sale temprano y se asegura que lleva consigo la tableta. Sabe que el día es largo pero no le preocupa, sino que le ocupa para tener una buena planificación. En el oriente de la ciudad de Mérida, empieza a caminar y observa con detenimiento las condiciones de las calles y las casas. Algunos vecinos se asoman someramente por la ventana y otros atraviesan el marco de las puertas para saludar a la legisladora e intercambiar ideas. Sólo por el saludo y las reacciones de los interlocutores se evidencia que la joven panista no es ajena en su distrito, todo parece indicar que estos encuentros son rutinarios. Además del saludo, la legisladora opta por escuchar en vez de hablar. Con las mujeres meridanas siente una empatía especial. Las carcajadas retumban e irrespetan el hermetismo del cubrebocas.

Así son las mañanas de la legisladora que forma parte de la generación de políticos jóvenes del partido Acción Nacional y que desde temprana edad, ya se encuentra jugando un papel neurálgico para asegurar un mejor futuro a los niños y adolescentes de la entidad. El día a día de “Pau” Viana es agitado. Quizás, por aquel axioma que reza que la juventud es un divino tesoro, su rostro no acusa cansancio. Pese a sus ocupaciones como legisladora, la prioridad en su agenda es escuchar, platicar y atender a los ciudadanos de su distrito, los que en el año 2018 le depositaron su confianza con el voto.  Como profesionista en Administración, lo que hace mejor es administrar su tiempo y su esfuerzo.

Tras esa caminata por el oriente de la capital yucateca, vuelve a colocar sus pies en reposo y atiende los asuntos legislativos. El sol está en lo más alto, lo que indica que ya es mediodía. Afina los detalles de los temas de las comisiones de las que forma parte y organiza la agenda de la Comisión de Cultura que preside. “Pau”sigue muy de cerca una de sus últimas iniciativas, la cual es asegurar los derechos culturales de cada uno de los yucatecos, con el objetivo de que todos los ciudadanos tengan acceso a las actividades autóctonas de la entidad que forma parte de la idiosincrasia yucateca.  También repasa los proyectos que están en el Poder Legislativo en cuanto al turismo y en protección a la mujer.

Ya avanzada la tarde, el sol amenaza con esconderse. La representante del Distrito I (Uno) vuelve a tocar puertas. En la mayoría de las casas, prefiere no pasar para respetar la sana distancia pese a la invitación de las madres de familia. Con humildad, escucha los consejos de madres y abuelas y con el ímpetu de la juventud, ataja las ideas y propone soluciones. Antes que la obscuridad se apodere del menguado día se dirige a Cinco Colonias, ya en el sur de Mérida. Vuelve a cerciorarse que la tableta digital se encuentra entre sus pertenencias. “Pau” visita a Moisés y a su familia. El joven de la casa con nombre bíblico cursa el tercer año de secundaria y lo hace como el resto de la población estudiantil bajo la modalidad en línea. Recibe de la mano de la legisladora la tableta que guardó desde la mañana. Los ojos de Moisés se cierran, lo que deja en evidencia la sonrisa que se esconde detrás del cubrebocas. El joven estudiante, con un tono entusiasmado le comenta a Viana que su sueño es ser abogado para trabajar por un Yucatán más justo, mientras que ella la anima a perseguir sus metas. Incluso, “Pau ”le confiesa a Moisés que espera  contar con él para construir el Yucatán que sueña.

El día terminó, también el trabajo de campo por esa jornada para la legisladora local. Mañana, será otro largo día en el Congreso de Yucatán al otro extremo de la ciudad, pero siempre hay tiempo para regresar al distrito I (uno).