Prostitución y el derecho al trabajo en Mérida

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“Eso de sexo fiado no te lo dan ni en la tienda del chinito”

Rubén Blades en la canción “El Tartamudo”

“Coger 230 pesos y si quieres una mamada son 100 más ¿Qué quieres? ¿Qué es lo que estás buscando?” Dijo la mujer del traje de negro con el que podría entrar a cualquier fiesta o antro de Mérida. Sin embargo, ella no se vistió así para una gala nocturna.

Su traje y su maquillaje fuerte contrastan con el lugar, con el día de la semana y con la hora. El reloj marcaba que era cerca de las 12 del mediodía de una jornada laboral a principio de semana. Ella, quien no regala su nombre ante las preguntas atípicas (y equivocadas) de un potencial cliente, que verdaderamente no iba por sexo sino por respuestas, está parada sobre la calle 58 del Centro Histórico de la capital yucateca. Sin embargo, ella no trabaja en la vía pública, su trabajo está en el interior de una casa de paredes azules.

Desde afuera se puede ver como la sala de una oficina con un escritorio en el medio. Debe ser el cobrador de los placeres sexuales. Adentro, hay varias compañeras de ella, unas diez, quizás hasta quince. También están varias mujeres a la entrada de algo que aparenta ser un estacionamiento.

Su vestido es negro y corto. Lo suficiente para ver por encima de sus rodillas y exhibir el inicio de un tatuaje pero sin mostrar el final del dibujo que podría terminar a la altura de la pelvis o quizás no.

Sin embargo, ella no es la única. En la calle 58 entre 71 y 73, en la mayoría de las casas hay mujeres conocidas popularmente como “prostitutas” pero que formalmente son identificadas como “trabajadoras sexuales”. En el recorrido, hay altas, bajas, con el cabello obscuro, claro, rojizo. Algunas, con vestidos, otras con shorts, e incluso una de estas trabajadoras casi muestra la mercancía en su parte superior, al sólo tener un sostén.

Las trabajadoras sexuales no sólo están en la calle 58, también están en el Barrio de San Cristóbal, en la salida de periférico hacia Kanasín y en la avenida Itzaes, entre otras partes.

Nombres bíblicos o de próceres

En América Latina, las trabajadoras sexuales suelen pararse en las calles con nombres bíblicos, o de los próceres de la independencia. Por ejemplo, en Caracas es reconocida la avenida “Libertador”, en Santiago de Chile se paran  en la avenida General Bustamante, en Bogotá en Santa Fe, En Bueno Aires en Suipacha (Lengua Quechua), mientras que en Mérida, la única calle con significado sería la Itzáez, cuyo término maya podría traducirse como “Adivinos del Agua”.

No hay prohibición en Mérida

Sin embargo, las trabajadoras de este oficio (El más antiguo del mundo) ya no tendrán que esconderse en Mérida. Esto, debido a que el Ayuntamiento de la capital yucateca hizo una reforma al Código de Policía y Buen Gobierno para tolerar el ejercicio de la prostitución. “La última reforma fue en el 5 de junio de 2003, tenía una condición expresa en el artículo 5 de prohibir la prostitución. Con las modificaciones que se han dado en materia de Derechos humanos y con una visión progresiva, en materia de Derechos humanos,  que es la que trae el ayuntamiento con Renán Barrera y en la consejería jurídica, hemos avanzado en ese sentido liberando el ejercicio de la prostitución, permitiendo llevar a cabo esta práctica”, dijo Ignacio Gutiérrez Solís,  Consejero Jurídico del Ayuntamiento de Mérida.

Esta nueva reforma se produjo apenas el 9 de septiembre con la aprobación del cabildo. En ella, también se cambió la palabra que identifica a este tipo de mujeres y al ejercicio como tal. “Cambiamos el término prostitución que hoy en día se considera peyorativo por recomendación de la Organización Mundial de la Salud y otras Instituciones y se le cambia y se modifica ese término por “trabajo sexual”, explicó el Consejero Jurídico de Mérida, una ciudad que en menos de tres meses ha recibido el reconocimiento de dos revistas internacionales por sus altos índices de seguridad y por la calidad de vida que ofrece. La primera de ellas fue la publicación -Ceo World- que colocó a la capital yucateca como la segunda mejor ciudad del continente Americano, sólo por debajo de la canadiense Quebec.  Y recientemente, la revista Condé Nast Traveler designó a Mérida como la mejor ciudad pequeña del mundo.

Gutiérrez Solís explicó que regular este oficio no es competencia del ayuntamiento, sino del Gobierno Federal. Asimismo, con relación a las condiciones de higiene, es competencia de la Secretaría de Salud Estatal.  “Hay confusión para saber que le compete a cada autoridad. El Ayuntamiento lo que está haciendo es regular el uso de la actividad en la vía pública. Es como si un mecánico quiera reparar los carros en la vía pública, el ayuntamiento te dice ahí no se puede”, explicó el profesional del derecho.” Pero no es competencia de la alcaldía emitir normas sobre el trabajo sexual. Ahí ya sería competencia del Congreso de la Unión es la que emite las normas en materia laboral y un concurso de facultades que pueda tener el Gobierno del Estado”, agregó.

El tema de la prostitución ha inspirado diversas historias en el cine como en la música. Julia Roberts llevó a la pantalla grande a “Niña Bonita”, o la quinceañera Jodie Foster en Taxi Driver. Asimismo, esta oficio generó el jocoso coro de Rubén Blades y una de sus canciones menos publicitadas “El Tartamudo” que reza –Tú te lo pi pi por ser tan hija de pu pu-, al contar las peripecias de un sujeto con un verbo entrecortado quien solicita sexo fiado en la calle que lleva el nombre de un líder histórico.

El espíritu de esta reforma en el Código de Policía y Buen Gobierno en la administración municipal del alcalde Renán Barrera es promover la libertad y los derechos de las personas. La libertad del cuerpo, en este caso de las mujeres y el derecho al trabajo. “Cada quien es libre, incluso la Organización Mundial de la Salud, contempla que cada quien es libre de su vida sexual y la define como una prestación de servicio,  el Pacto Internacional de Derechos Económicos y Sociales en el artículo 6.1 establece el derecho de poder llevar a cabo un trabajo”, concluyó  el abogado.