Rigoberta y la no traducción del Maya

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin

U hel u hel cacau, u hel u hel takin, u hel u hel ixim

“Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz”

Las primeras palabras de la ganadora del premio Nobel de la Paz de 1992, Rigoberta Menchú Tum, en la Cumbre que se llevó a cabo recientemente en Mérida, Yucatán, fueron en Maya Quiché. Sin embargo, probablemente, sobraron los dedos de las manos para contar quienes las entendieron. “Y no hay traductor, que lástima”, soltó la guatemalteca en el momento de su introducción.

 Desde su llegada al Aeropuerto Internacional Manuel Crescencio Rejón de la capital yucateca dijo que iba a hablar de temas actuales como la migración y cumplió con su palabra. Cuestionó lo que pasa en el mundo con relación a este difícil tema, especialmente en la línea fronteriza entre Estados Unidos y México. La dos veces candidata a la presidencia de Guatemala imploró por el respeto al ser humano sin importar el territorio que esté pisando. “En algún momento tenemos cara de migrantes. Yo creo que es aberrante pensar que hay humanos legales e ilegales”, dijo la defensora de los derechos humanos de los pueblos indígenas y grupos vulnerables.  “Quien tiene la osadía para ver quien es legal y quien es no legal, creo que hay algunas cosas que tenemos que atacar con contundencia” señaló en la Cumbre que finalizó el pasado 21 de septiembre.

Rigoberta Menchú con el Gobernador de Yucatán, Mauricio Vila Dosal

Desde una tribuna bien iluminada, la ciudadana centroamericana acotó que los prejuicios hacia los migrantes deben ser eliminados en las escuelas de todos los países. Esto, al proponer un modelo educativo en el que se inculque la tolerancia de todos los ciudadanos. “Yo estoy pidiendo que todas las instalaciones educativas deben aumentar el compromiso de donde venga, cual sea su idioma, valorar al ser humano. Creo que hemos estigmatizado al ser humano y los hemos metido en un molde y no es así” vociferó en medio de los vítores de los presentes.

Respeto al término “Lesa Humanidad”

En su trabajo en defensa de los pueblos indígenas, Menchú Tum se encontró frente a frente con los desmanes del hombre, al ser testigo de las fosas comunes que había en su natal Guatemala. “Yo creo que no hay que folklorizar el término de delitos de lesa humanidad, nosotros hicimos en Guatemala 206 exhumaciones de fosas comunes donde establecimos 46 comunidades aniquiladas, destruidas que podemos decir que solo quedaron las fosas comunes”, recordó la laureada en el estado de paz de Yucatán.  

Con estas palabras, la activista pidió no banalizar el término “delitos de lesa humanidad” o utilizarlo de manera responsable. Esto, con la intención de que no sólo se le pongan etiquetas a los crímenes, sino de evitar la impunidad en los abusos atroces que se cometen en diversos rincones de América Latina. “Yo pienso que los delitos de lesa humanidad hay que fundamentarlos, en primer lugar hay que usar la norma interna, aquí en México hay algunos casos de la Corte interamericana que estoy segura que servirán para combatir la impunidad, las injusticias”, sentenció.

Valor a la cultura maya

La cultura maya se extiende por todo el sureste mexicano hasta llegar a los pueblos mesoamericanos de Guatemala, Belice, El Salvador y Honduras. Desde el inicio de sus palabras en Maya Quiché, Menchú Tum buscó transmitir la exigencia de reconocimiento y valoración hacia el legado de las diferentes comunidades indígenas.  Para ella, el detalle estuvo en el significado de algunas palabras. “Ya no hay que decirle ruinas a los templos Mayas”, espetó la laureada en un territorio que presume darle continuidad a una cultura originaria. “Es común escuchar, -los voy a llevar a las ruinas de Chichén (Itzá) o los voy a llevar a las ruinas de Tikal (Guatemala), entonces nosotros tenemos que hacer una lucha para que ya no nos ubiquen y que sepan que no son  ruinas, sino  templos mayas”, puntualizó.