El calvario de los niños con cáncer: sobrevivir a corta edad y sin medicamentos

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La contingencia por la pandemia del COVID-19 no eliminó los otros males de la sociedad, pero sí hizo que las personas dejaran de hablar de esos otros temas y peor aún, que las autoridades desentendieran los problemas alternos.

En este sentido, retumbó una frase en una Fundación  ubicada en el Centro de Mérida. “El cáncer no puede esperar que termine la cuarentena”. La contundente oración fue proferida por Rita Magaña, quien tiene a un hijo con este padecimiento y quien desde el pasado mes de enero, sin que ella lo pidiera o mucho menos sin que nadie se lo reclamara, se ha convertido en una vocera espontánea de los otros infantes y padres de los mismos que comparten el mismo calvario: obtener las medicinas para que sus hijos puedan cumplir con el proceso de quimioterapia.

 “Entiendo que estamos en una contingencia por una pandemia y eso lo comprendemos pero este problema se ha venido arrastrando desde hace más de un año. Entonces, es solamente un pretexto, al menos yo así lo siento que nos están dando a nosotros como padres de familia que somos los que estamos preguntando”, dijo Magaña Arellano ya hace un mes al informar que el desabasto nunca se solucionó.

Recordó que con la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Mérida,  a comienzos del año, hubo una normalización momentánea. “El señor, el presidente comentó que habló con un papá de Mérida y en realidad fue un cruce de palabras ya que no se pudo hablar en sí con él, pese a eso, el medicamento llegó al Hospital Ohhoran y hubo una fluidez en los meses de marzo, abril y mayo pero otra vez hay un desabasto notorio en el Hospital”, recordó ésta preocupada madre.

Ahora, Magaña Arellano señaló que la situación aún peor. Asegura que en los nosocomios que le responden al INSABI  o al Instituto Mexicano del Seguro Social, no hay abasto de ninguna receta médica. “El Hospital más afectado es el de la UMAE del Instituto Mexicano del Seguro Social, al menos al Hospital Agustín O Hooran si están llegando algunos medicamentos como el que es para los vómitos, pero la mayoría de los medicamentos no están llegando y aquí el objetivo con los médicos es que lleguen”, sentenció.

Magaña Arellano indicó que en el caso de su hijo y muchos otros han podido cumplir con las sesiones de quimioterapia gracias al aporte de las fundaciones que operan en Yucatán y otros estados de la República. “Las fundaciones están llevando los medicamentos y por eso mi hijo no se ha quedado sin medicamentos, como la Citarabina, la Etoposido”, argumentó la progenitoria.  “Las fundaciones están mandando los medicamentos la semana pasada llegaron 52 cajas de  Vincristina por parte de la casa de la Ruta de México, Amanc Yucatán también está ayudando con  Citarabina y Vincristina”, agregó.

Recursos limitados

Las fundaciones como Amanc, han representado un alivio para los padres de los niños y niñas con cáncer, quienes son los encargados de buscar las medicinas. Pero estas asociaciones no cuentan con los recursos suficientes para ellos poder cubrir, lo que deberían haber en los hospitales públicos para atender esta situación. “En este mes ya hemos gastado casi como cuarenta mil pesos. No son importados, yo tengo los contactos de algunos laboratoriosby unas farmacias que son los que yo les compro los medicamentos, desgraciadamente las farmacias ya están en desabasto,” dijo en el mes de julio Marisa Goff Rodríguez, presidenta de Amanc.

La directora de esta fundación que se encuentra en un anexo de la Cruz Roja en la calle 68 del Centro de Mérida, señaló que como todo producto que escasea y que tiene demanda, estos ya subieron de precio. “Por ejemplo un Etoposido que te cuesta 90 yo lo compro en mil, una Citarabina que normal te cuesta 350 lo he comprado en 2500 entonces están  subiendo en exceso los precios”, concluyó.