Cautivó al Papa Juan Pablo II pero aún sin reconocimiento en Yucatán

“Indígena amigo, el Papa está contigo, María está contigo, la Guadalupana está contigo”

Juan Pablo II, el 13 de agosto de 1,993 en Izamal

Un complejo deportivo da la bienvenida a los visitantes luego de un viaje rutinario en el que muestra poco. Un Oxxo al lado de una gasolinera exhibe cotidianidad. Pero luego, un largo pasillo de casas amarillas empieza a vaticinar la majestuosidad que puede haber al final de esa vereda. El primer contacto visual es impresionante. Sus altas paredes esconden al menos seis siglos de historia. Algunos arcos se dejan ver. Hasta llegar al frente del Convento San Antonio de Padua con sus paredes amarillas y un sinfín de bóvedas que deja boquiabierto a más de uno.

Calle de Izamal (foto Flickr by Pavelcoan)

El Convento Franciscano es orgullo de los izamaleños. Sus paredes y sus arcos representan el principal atractivo de este municipio que fue el primero en declararse como Pueblo Mágico en el año 2001, en la administración federal del presidente Vicente Fox. Incluso, el  convento que, de acuerdo con la historia, fue un templo de la cultura maya antes de la llegada de los españoles, fue escogido por el Papa Juan Pablo II para dirigirse a la feligresía yucateca en 1993.

A pesar de este compendio de historia y lo que representa el convento de San Antonio de Padua, no existe un reconocimiento hacia sus paredes, su pasado, su presente y su futuro. Es por ello, que el diputado del Congreso de Yucatán, Warnel May Escobar,  nacido en su querida Izamal, presentó una iniciativa para que esta estructura que acogió al Vicario de Cristo en la última década del siglo XX, pueda ser reconocida como un patrimonio del estado. “Sin  duda creo que el convento Franciscano es conocido a nivel nacional e internacional pero había que darle un reconocimiento legal al ser decretado Patrimonio cultural del Estado, en un buen término. Ya se discutió en Comisión y creo que va a pasar sin problemas en el pleno”, declaró el representante del distrito 15 local.

Además de su trabajo como legislador, May Escobar se ha convertido en un embajador de su municipio. Cada vez que tiene la oportunidad, busca colocar a Izamal en el centro del mapa de Yucatán, tal como ocurrió en aquella ocasión que los diputados del Congreso de Yucatán compartieron puntos de vista con legisladores de Vietnam. En aquel intercambio de ideas, el diputado yucateco invitó a sus pares asiáticos a que conocieran el lugar más bonito de la tierra: “Izamal”.

Además, como presidente de la Comisión de Turismo del Poder Legislativo, el diputado busca que el Convento siga fungiendo como atractivo turístico para los más de tres millones de visitantes que entran a Yucatán por año. “Que el turista pueda saber que el atractivo más grande que tenemos en Izamal es el convento Franciscano y que  conozcan que es el segundo convento cerrado más grande del mundo”, agregó May Escobar.

Convento de Izamal (foto: visitmexico.com)

A pesar de que el Convento San Antonio de Padua puede representar la postal perfecta de Yucatán, este emblemático lugar exhibe en sus acabados la erosión de los años y del descuido gubernamental. El edificio cumple con el lema de Izamal, el cual reza “Ciudad de las tres Culturas”. Las columnas del lugar religioso, donde los izamaleños acuden a misa o donde numerosas parejas de foráneos deciden casarse, necesitan de un gran presupuesto para recuperar parte del esplendor perdido.  “Lo que necesita Izamal es que los recursos lleguen como se hacía anteriormente, que podría hacer más con concreto estampado y creo que el nombramiento del Convento Franciscano va a permitir que tanto el Gobierno Federal como el Estatal voltee a ver Izamal y que sepa que es un detonante turístico de primer mundo y eso generará derrama económica”, esbozó el político emanado de las filas del Partido Revolucionario Institucional.

No es el único

El pasado 28 de noviembre, el gobernador del estado, Mauricio Vila Dosal acudió a la Cátedral San Ildelfonso de Mérida para la celebración de la Patrona de Yucatán. Luego de la misa, el Arzobispo local, Monseñor Gustavo Rodríguez Vega, aprovechó la oportunidad para pedirle a la persona con el cargo más alto en la entidad, una ayuda económica para mejorar las condiciones del convento de Izamal. Una apreciación compartida por el legislador local. “Es muy antiguo, creo que al final necesita no una mano de gato sino una intervención bastante importante, especialmente en el techo que se está cayendo”, concluyó.