HAY “UN CRISTO QUE DUELE” EN EL SUR DE MÉRIDA

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Al visitar la iglesia Santa Luisa de Marillac al sur-oriente de la Ciudad de Mérida hay una imagen religiosa poca convencional. Se trata de un cristo diferente. Se puede apreciar a Jesús no clavado en la cruz, sino en pleno proceso de ser retirado de la estaca de madera, luego de perecer en ella. No es una imagen que proyecte una señal de paz o de esperanza, es un Jesús con las evidencias de la crueldad del ser humano, con un cuerpo cubierto de sangre, con sus huesos rotos y perforando la piel.

El padre  Miguel Medina Oramas, rector del templo Santa Luisa de Marillac en el sur de la capital yucateca, es el responsable de que ese cristo con una expresión cruenta de la vida que no respeta censura, esté en exhibición. “Este cristo lo tenemos en préstamo. De acuerdo con el relato de la pasión, de estudios que se han hecho y revelaciones del propio Jesús es que se hizo este Cristo”, explicó el presbítero que dirige el templo que en su fachada es reconocido por el color rosa de sus paredes.” Yo me lo encontré visitando una casa, me impactó muchísimo, me dolió muchísimo ver a Jesús de esta manera”, agregó.

Medina Oramas señaló que se lo prestaron para una Semana Santa, pero ya tiene más de dos años, siendo observado por la feligresía que acude a la Colonia meridana de María Luisa. “Me dijeron si lo va a cuidar se lo dejo por un tiempo y ese tiempo ha sido dos años” indicó el religioso. “Lástima mucho ver a este Jesús”, puntualizó.

Este cristo poco convencional que busca mostrar la pasión de cristo fue tallado por una familia del sur de Mérida, la capital de Yucatán, uno de los estados con mayor desarrollo no solo del sureste mexicano, sino de toda la República. La figura no ha sido bautizada, no tiene nombre, pero el padre Medina Oramas indicó que es un cristo que duele. “

El padre Medina Oramas señaló que la obra aún no tiene nombre, pero especificó que es un -Cristo que duele-. “Ver a ese hueso salido, donde cargó la cruz, lástima ver las heridas que tiene. Es que en realidad estamos acostumbrados a ver a Jesús bonito, pero la realidad es que Jesús sufrió muchísimo a ver su sacrificio por todos nosotros”, concluyó el capellán.