El marketing político definirá de quién es la culpa en Yucatán

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin

“El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que el predijo”.

Winston Churchill, primer ministro del Reino Unido.

El nacionalsocialismo del Führer Adolf Hitler desarrollado en Alemania y propagado por diversos países de Europa a través de la política guerra y del sometimiento, representa uno de los capítulos más obscuros de la historia de la humanidad. Quizás, en ese plan tan perverso, se generó una práctica que se ha convertido en la constante de cualquier agrupación política, administración o modelo de gobernanza. Algunos, incluso, sin saberlo habrán adoptado ese recurso del régimen nazi, al “repetir mil veces una mentira hasta que se convierta en realidad”.

 El deporte y la política tienen algo en común. Para el dueño del equipo o el gobernante, no importa si el jugador es bueno o malo, siempre y cuando se vendan las camisetas, y al final puedan alzar el trofeo de campeón. Es decir, mercadotecnia.

Para reforzar esa teoría, colocaremos un ejemplo. La ciudad de Caracas, antes de la llegada del chavismo, estaba (y aún tiene esa composición) integrada por cinco municipios. La mayoría de ellos de diferentes agrupaciones políticas. El centro de la capital venezolana se llama “Municipio Libertador”, el cual era dirigido por un zorro político llamado Aristóbulo Isturiz en la década de los 90`s, hoy convertido en un célebre chavista. El alcalde compró mil quinientos botes de basura para colocarlos en diferentes postes de la ciudad. Los trabajadores del ayuntamiento llegaron a la frontera con el municipio Chacao y aún tenían quinientos botes. La orden fue “ponle esos quinientos a la catira” (Güera). La “catira” era la alcaldesa del municipio Chacao, Irene Sáez, una exreina de belleza que se había alzado con la corona en el Miss Universo de 1981. Al día siguiente salió en la prensa: “Chacao amaneció con nuevos botes de basura”.

Todo este preámbulo es para llegar al tema de la reducción de casi cuatro mil millones de pesos en el presupuesto del 2020 para Yucatán. Ante esta cruda realidad, el gobierno del estado tuvo pocos días para desarrollar un modelo de presupuesto para el próximo año. Las primeras conclusiones que salieron a la vista de ese proyecto es cumplir con el reemplacamiento, el cual -por ley- debe hacerse cada tres años (el último fue en el 2017).  Un aumento en el impuesto por noche de habitación de hotel, más un nuevo importe para el mantenimiento de los equipos tecnológicos que van a ser adquiridos a través del plan “Yucatán Seguro”.

Ante esta situación, los hoteleros han comenzado a exhibir diversas lonas en las que se aprecia la inconformidad de este sector por la colocación de este nuevo impuesto. Una protesta que no cuenta con el respaldo de todo el sector empresarial de Yucatán.

Raúl Aguilar Baqueiro, presidente del Consejo Coordinador Empresarial y José Antonio Loret de Mola Gómory, representante de la COPARMEX Mérida, coincidieron en que esta nueva política de recaudación fue previamente consensuada en el Consejo Consultivo del Presupuesto, del cual forma parte tanto el gobierno del estado como el sector empresarial, académico y de la sociedad civil.

“Es un presupuesto necesario, el cual busca no golpear la economía de los yucatecos. Tenemos que hacer algo y hacerlo por el bien de Yucatán y sus habitantes”, profirió Loret de Mola Gómory.

La Culpa es de la Vaca

A mediados de este año, uno de los casos que generó mayor controversia y polarización dentro de la sociedad yucateca, fue el rechazo en par de ocasiones de la iniciativa del Matrimonio Igualitario. La no aprobación de este tema fue impulsada por la bancada del partido Acción Nacional en el Poder Legislativo de Yucatán.

Sin embargo, la opinión pública colocó su dedo acusador sobre los diez diputados del Partido Revolucionario Institucional y el presidente de la Junta de Gobierno, Felipe Cervera Hernández. Sobre este tema, aunque la votación fue secreta, se conoció que al menos tres priistas aprobaron la unión de dos personas del mismo sexo, con los sufragios a favor de Karla Reyna Franco, Janice Escobedo Salazar y Lila Frías Castillo. Incluso, de acuerdo con las matemáticas, en la primera votación en abril de 2019, hasta el cuestionado Cervera Hernández pudo haber votado a favor.

Ahora, de regreso al presupuesto, las reacciones están centradas a las reacciones del problema y no en la generación del mismo, es decir, la reducción de casi cuatro mil millones de pesos por parte de la Federación.