Los edificios serán cardioprotegidos en Yucatán

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Los infartos son esos asesinos silenciosos que no sabemos cuándo va atacar. Es un exterminador silencioso, al que no le escuchamos sus pasos y de repente aparecen y dejan a la víctima desprotegida ante su feroz ataque en el corazón.

Es por ello, que el diputado del estado de Yucatán, Manuel Díaz Suárez del Partido Acción Nacional, quien a su vez es un profesional de la medicina, propuso una ley, la cual fue aprobada en el pleno del Poder Legislativo con mayoría absoluta, para que los edificios de Yucatán sean cardioprotegidos a través de la existencia de desfibriladores externos.

 “Es una ley histórica y sin precedente para el Estado” dijo el representante del distrito V (cinco). “Es muy completa y tiene como objetivo establecer las bases para actuar y disminuir las muertes por un evento de paro cardiaco que se pudiera presentar en un edificio público o privado así como un evento público o privado en el que confluyan 500 o más personas”, agregó.

Díaz Suárez precisó que los edificios deberán contar al menos un desfibrilador externo automático (DEAs por sus siglas), los cuales deberán estar a la vista, ser accesibles al público y con instrucciones claras, tanto en español como en lengua maya para que cualquier ciudadano pueda salvar la vida de otra persona en un momento de emergencia por una parada cardiaca.

La ley contempla que la Secretaría de Salud, en coordinación con el Sistema Estatal de Protección Civil y los ayuntamientos, deberán elaborar una lista de los edificios públicos y privados que cumplan con los criterios para ser cardioprotegidos.

El instrumento jurídico que fue aprobado por la mayoría de los diputados locales, sólo con el voto en contra de la legisladora de Movimiento Ciudadano, Silvia López Escoffié, contempla que los eventos de alta confluencia, públicos o privados, deportivos, culturales, sociales, políticos, deben de contar o contratar una ambulancia y que ésta deberá  contar con un desfibrilador automático y personal  capacitado.

 Díaz Suárez explicó que las enfermedades cardiovasculares representan a un grupo heterogéneo de enfermedades que afectan tanto el sistema circulatorio como al corazón, como la artereoesclerosis, la angina de pecho, la hipertensión arterial, las dislipidemias, infarto agudo al miocardio, las insuficiencias cardiacas y las enfermedades cerebro vasculares y la trombosis arterial periférica, entre otras.

Desde su curul, Díaz Suárez señaló que estos desfibriladores externos son  aparatos tecnológicos que pueden ser utilizados con facilidad pero con previa capacitación. Argumentó que se le conecta al paciente y el instrumento realiza un pequeño diagnóstico. En el caso de que confirme la existencia de un accidente cardiovascular, el desfibrilador tendrá la opción de generar pequeñas descargas eléctricas con el objetivo de generar una reacción del paciente. A juicio del diputado promotor de la ley, esto permitirá un poco más de tiempo para la llegada de los paramédicos y poder salvar la vida de la persona.