Un muerto “Día de Muertos”

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin

Pese a que el fin de semana uno de los canales más importantes con cobertura nacional transmitió la película de Disney “Coco” que transmite el sentir mexicano con relación al “Día de Muertos”, los yucatecos no se vieron contagiados por la tradición o por el filme para acudir este lunes a los cementerios de la ciudad.

El Cementerio General de la ciudad de Mérida se mostró desolado durante los tres días en que abrió sus puertas para que las personas se pudieran reencontrar con sus seres queridos que ya se adelantaron. El fantasma del COVID-19 alejó a las personas de los camposantos tras más de ocho meses de pandemia. Esta situación también originó un boquete en los bolsillos  los que trabajan en lo que es la última morada de miles y miles de yucatecos.

Elsa Espinoza es una de las más nuevas con la venta de flores del camposanto que se encuentra en el extremo sur del centro de Mérida. “Muy baja no ha venido casi la gente creo que tiene miedo de enfermarse. He escuchado de las otras venteras que no han vendido casi nada de lo que invirtieron”, comentó mientras se escondía bajo la lluvia.

Al lado de Elsa se encontraba el lugar de María García Caballero, quien externó su pesimismo tras sumar tres días con ventas casi nulas. “Ya bajo demasiado, no hay gente”, sentenció la comerciante en el cementerio al medir los efectos del coronavirus. “Está bien que se cuiden pero para nosotros los comerciantes está muy bajo. No hemos vendido ni la mitad”, agregó García Caballero con semblante de frustración.

 García Caballero reconoció que no fue optimista en cuanto a la reapertura. Y pese a su precaución, también reportó pérdidas. “Desde que yo me enteré que nos dieron tres días para trabajar yo invertí una miseria pero una miseria y con este poquitico no he salido y hoy es el último día”, declaró la trabajadora.

Al tiempo, Deisy señala que creció vendiendo flores en el Cementerio General de Mérida junto con su madre quien todavía está al frente de su local pero ya con una silla de ruedas. Incluso, sus hijos también participan en la venta de flores. Y luego de todo este tiempo, es la primera vez que Deisy reporta una reducción tan drástica en el número de visitantes.  “Este año ha sido asombroso de ver cómo está el cementerio de muerto, muy poquita gente es la que está viniendo” declaró mientras observaba las criptas del fondo.  “Puedes contar fácilmente el número de personas que entran al cementerio”, relató.

Algunos sí retaron al COVID

Pese a la latente presencia del fantasma del coronavirus, algunos yucatecos aprovecharon la apertura de los panteones para reencontrarse con sus seres queridos y bajo la inspiración de la fe. Tal fue el caso de Jesús Flores, quien se acercó al Cementerio General para visitar a su madre. “Aprovechar que estaba cerrado por el tiempo de la pandemia pues vinimos para saber cómo estaba con los huracanes que pasaron sobre la ciudad”, relató Flores mientras se adentraba entre las tumbas en el camposanto. “Vinimos a limpiar más que nada, hace poco que falleció mi mamá pues venimos a ver como estaba”, comentó.

Graciela Aguilar también fue al Panteón Florido para visitar a sus progenitores, una práctica que suele hacerla con mucha frecuencia pero que debido a la pandemia se había interrumpido. “A raíz de que se clausuraron las visitas a los panteones yo he estado pendiente cada mes para saber cuándo se abrían nuevamente los panteones y cementerios de la ciudad de Mérida”, espetó.

Agregó que de estar viva, su madre estaría cumpliendo 100 años y acotó que su padre nació al principio del siglo veinte. Sin embargo, para ella y su hermana, el tiempo no ha extinguido el cumplimiento del cuarto mandamiento, el cual reza -Honrarás a tu padre y a tu madre- .”Yo generalmente cada mes vengo a visitar el panteón no solamente el día de muertos, todos los meses vengo y ya tenía la necesidad de venir y rezar. Cargo aquí mi rezo, mi libro y mi rosario”, dijo mientras esperaba a su hermana para visitar el panteón de sus padres.